Criado en un enjambre de abejas asesinas al oeste de Cuenca y alimentado a base de kiwis y pan Bimbo, no tardé en escaparme de aquel infierno sin más compañía que la de mis Reebok "the pump" y una foto de Torrebruno escala 1/1. Trabajé durante 3 meses como relaciones públicas en una tienda de ultramarinos de Utrera hasta que conseguí matricularme en la licenciatura de Linier de fútbol (especialidad lucha canaria) Fui callista y asesor financiero de un eunuco politoxicómano ceutí. Logré superar una depresión galopante al no pasar el primer cásting del cirque du soleil gracias a la ayuda de una pulsera rayma. Mis aspiraciones son ganar al menos 2 medallas en las próximas olimpiadas escolares y forrarme con la patente de la nocilla blanca en almíbar Actualmente compagino los estudios de jardinería biomecánica con mi ulcerosa afición de coleccionar limpiaparabrisas en miniautura. Aquí estoy para serviros a ustedes y a la patria.