Hoy.
11/4/09
Estar así es una sensación curiosa, y es apasionante porque es diferente.
Y parece que las palabras salen solas, así que lo voy a describir lo mejor que pueda, creo que puede ser interesante.
Pero es difícil.
Tengo la vista cansada, nublada, y hace frío. Estoy helada. Pero me gusta, es agradable, no me importa.
Confundo las distancias; cosas que creo que están lejos en realidad las tengo delante de mis narices, y viceversa. Por eso me he tropezado tanto, aunque no he llegado a caerme.
A mi alrededor sólo escucho un leve murmullo, un susurro, aunque haya decenas de personas hablando a escasa distancia de mis oídos.
Y he estado a punto de desplomarme dos veces.
También estoy más sensible, me eché a llorar sin venir a cuento. Pero eso da igual porque, a pesar de todo, me gusta esta sensación.
¿Por qué?
Porque no tiene nada que ver con la que ha sido mi realidad hasta ahora. Mis sentidos cambian, se vuelven torpes pero perciben otras cosas más pequeñas, y siento a mi mente sobre todo lo demás: cómo pesa, lo cerrada que está.
Y estoy, bueno, parezco cansada, dormida, pero no es así. Es la primera vez que experimento y entiendo lo que significa ''estar aturdida''.
Lo escribo porque no quiero que se me olvide.
Es como estar en otro mundo; ni mejor ni peor, sólo distinto. Aunque sé que lo que ha cambiado es la forma de ver de mis ojos, no él.
Me gusta, no me importaría volver a estar así.
Y de lo único que tengo ganas es de tumbarme en la hierba, escuchar el agua de un arrollo que pasa justo a mi lado, y mirar al cielo durante horas, y horas, y horas...
Bienvenidos a la mañana del día 4 de noviembre de Julia Borrero Contreras.