Sabía que el Tiempo no era mi amigo, pero hoy he descubierto que me odia. A las 11:00 tenia una entrevista para una "agencia" de figurantes, q luego descubría que solo era un simple manager que se llevaba 25 euros por meterte en agencias de verdad sin ningún protocolo de esta. Salía con el tiempo justo de casa, me dirigía hacia la estación de bicing más cercana cuando por mi gracia o desgracia existente en mi vida la suerte no me acompañaba. No quedaba ninguna bicicleta en la estación. Ni en esa ni en el resto de estaciones próximas. Pensé en ir caminando, pero solo me quedaban 10 minutos para acudir, no llegaría. Así que cogí el metro, que aunque fuese solo una parada, algo avanzaría.
La cosa es que por las prisas y los nervios pq la trabajadora del metro no me pillara el entrar sin pagar, hice sin pensar lo q siempre hacía, y con más motivo al oir que ya llegaba el metro. La cual cosa, una vez dentro y sin cerrar las puertas, me di cuenta que iba en dirección contraria a la que me dirigia. Normalmente me dirigía al centro y esta vez debía ir hacia el otro sentido. Por verguenza, (sí! verguenza!) no bajé y se cerraron las puertas asumiendo el hacer el cambio en la siguiente estación. Así fue, llegué en el mismo momento en que el metro del otro andén se paraba. Evidentemente no me dió tiempo alcanzarlo, así pues, tuve que esperar tres minutos hasta el siguiente. Por supuesto eran menos dos minutos y no iba a llegar. Desde la parada de metro hasta el edificio, habían diez minutos caminando mínimo.
Una vez en la parada adecuada, sorprendentemente no me equivoqué de salida. Pero aun quedaba una caminata que podía solucionar cogiendo una bicicleta del bicing, pero me dió a pensar que cerca del edificio no habría ninguna para dejarla. Caminando y encontrarme de nuevo otra estación de bicing, ya me daba igual el tiempo, total, llegaba tarde, cogí una. No es un secreto que mi dominio con la bicicleta es un poco basto para el cierto glamour de mis movimientos, pero confieso que le doy velocidad a la bicicleta, no suelo pasear con ella. Con la emoción, me salté de calle y tuve que volver atrás. Encontré, inesperdamente una estación donde dejar la bicicleta y me encaminé al lugar en cuestión. Sin penas ni glorias y sin ningún reproche por parte de ningún trabajador q me recibió, estaba yo con toda la camisa sudada y todo mi pelo liso, ondulado por la humedad y la sudor.
Por la tarde, me dirigía a Tarragona, y como Moni iba al dentista a las 19:00 pensé q lo mejor era llegar sobre las 20:00 con el tren. Debía coger el tren a la misma hora q Moni entraba. Llegué con antelación y salía 6 minutos más tarde de lo esperado. Sorpresa! era un regional, el cual duraba una hora y media en llegar y paraba en todas las estaciones. Moni me llamó pasada la hora y le expliqué lo ocurrido, y dudamos unos segundos en si me esperaba o no. Ganó el no, y suerte para ella, pq en St Vicens de Calders, agredieron con un par de piedras al vagón en el que iba y nos hicieron cambiar al último vagón, haciendo que nos retrasáramos aún más. Lo bueno, es que ahí mismo llegó el siguiente tren q se dirigía a Tarragona a buena hora. Y muchos salieron pensando que llegarían antes con él. Yo dudé unos instantes si ir o no. Pero menos mal q decidí quedarme, llegué diez minutos antes q el otro...