Día 7 ? - Agadir - Marrakeck
Lujo lujazo en un cruce de carreteras marroquí. Este fue nuestro oasis particular, ya que paramos en este estupendo restaurante con piscina tanto a la ida como a la vuelta. La segunda vez ya entramos por la puerta con bañador y toalla en la mano mientras que el encargadillo nos recibía con abrazos y, como no, con la mano en el corazón.
A 45 grados a la sombra y sin aire acondicionado en el coche, no sabéis cómo se agradece semejante lugar.
Las fotos del flog son de Abril (semana santa). Molan los colores de por allí ¿eh? Más adelante pondré las del verano, que son de un viaje, si cabe todavía más impresionante... ¡Saludos!
Ey Joe!
Nadie sabe más que tú lo que se agradece una piscinita como esta en mitad de la sequedad de Marruecos. ¿Ya habéis vuelto o todavía estáis allí? A todo esto, no te ubico ¿nos conocemos?
¡Un abrazo!