Cuando tenía 2 años pensaba que hallaría la felicidad en los sentidos del gusto y del tacto.
Cuando tenía 3 años pensaba que hallaría la felicidad en el tractor de mi tío.
Cuando tenía 4 años pensaba que hallaría la felicidad en las pegatinas reflectantes.
Cuando tenía 5 años pensaba que hallaría la felicidad en los Playmobil.
Cuando tenía 6 años pensaba que hallaría la felicidad en los Masters del Universo.
Cuando tenía 7 años pensaba que hallaría la felicidad en los G.I. Joe.
Cuando tenía 8 años pensaba que hallaría la felicidad en el fútbol.
Cuando tenía 9 años pensaba que hallaría la felicidad en el piano.
Cuando tenía 10 años pensaba que hallaría la felicidad en los cromos
Cuando tenía 11 años pensaba que hallaría la felicidad en los Caballeros del Zodiaco.
Cuando tenía 12 años pensaba que hallaría la felicidad en las videoconsolas.
Cuando tenía 13 años pensaba que hallaría la felicidad en los ordenadores
Cuando tenía 14 años pensaba que hallaría la felicidad en el sexo.
Cuando tenía 15 años pensaba que hallaría la felicidad en los amigos.
Cuando tenía 16 años pensaba que hallaría la felicidad en París.
Cuando tenía 17 años pensaba que hallaría la felicidad en los cortometrajes.
Cuando tenía 18 años pensaba que hallaría la felicidad en la guitarra.
Cuando tenía 19 años pensaba que hallaría la felicidad en Internet.
Cuando tenía 20 años pensaba que hallaría la felicidad a los 24 años.
Cuando tenía 21 años pensaba que hallaría la felicidad en el alcohol, en los SMS y en los discos de serie media.
Cuando tenía 22 años pensaba que hallaría la felicidad en las mujeres y en su amable aportación.
Cuando tenía 23 años pensaba que hallaría la felicidad en el volteo de mis horarios.
Cuando tenía 24 años pensaba que hallaría la felicidad en el grupo de música (foto).
Cuando tenía 25 años pensaba que hallaría la felicidad en un estudio de grabación.
Cuando tenía 26 años pensaba que hallaría la felicidad en la morfina.
Cuando tenía 27 años pensaba que hallaría la felicidad en los jerseys de pico.
Ahora tengo 28 años y pienso que el secreto de la felicidad está en un manejo lúcido de la manecilla de la ventana de tu habitación. Sin duda un autogobierno brillante, el de aquel que sabe en qué momento toca abrir o cerrar su ventana, cuándo hay que evitar que entre la mierda de la calle y cuándo hay que permitir que corra el aire. Y mejor aún: cuándo hay que tomar la determinación de arrojarse por ella y dejar que la Ley de la Gravitación Universal de Newton complete la metáfora.
Para todo lo demás, litio:
http://www.youtube.com/watch?v=4RvkzXYvpgE
y en que año pensaste que hallarías la felicidad en un bajo?