http://www.youtube.com/watch?v=4EPA3lHk7ic&feature=relatedEl cielo se vestía de color púrpura rompiéndose en mil pedazos. Recordaba ese cielo de un viaje cercano, casi perpetuo, porque se repetía una y mil veces en mi cabeza, repicoteando como las gotas gruesas de lluvia de verano que cubrían mi visera. Aceleré. Difuminando un paisaje conocido, para adentrarme en otro que se perfilaba en mi cabeza. Apretando mi corazón hacia mi pecho, recogiendo esos pedazos sueltos que rotos habían revoloteado por mis recuerdos la última semana. No quise volver, pero debía. Romper recuerdos, deshacer margaritas impares que no adivinaban nada interesante, derretir con el sol de mi mirada ahora brillante esas piedras eternas, cerrar los ojos y no verte en cada esquina, de cada calle, de cada portal que Roma tenía. Olvidar ese sentimiento, pasear sin entretenerme en pasar páginas de un álbum de fotos que se entremezclaban entre hojas llenas, escritas, desgarbiladas de mi diario. La tinta negra que llenó tantas noches, discurre lentamente y yo que sigo vagando, llorando, exhausto me doy cuenta… que se ha acabado. Hubo un final. No habrá más. Perdí mis ojos en esos cimientos de hojaldre, en esa lluvia fina que lo inundaba todo, vi cómo mi sonrisa se borraba sin tiempo suficiente para volver a dibujarla, sentí como te perdía, como mi vida se iba y no pude, no supe, no quise cogerla.
Necesitaba tiempo. Aún lo necesito. Creí que no podía volver, pero sentir la soledad, el frío de estas noches en vela, era lo único que necesitaba para rehacerme. Nada será igual, ni lo quiero. Se han ido esos momentos y sólo me queda el recuerdo. Medio sonrío con un suspiro de complicidad. Me entiendes… sabes quién soy, y aún no has salido corriendo. Tiempo habrá para eso ¿no? He recuperado aliento, un batear de alas más pausado, un latir más fuerte, una sonrisa indomable… y tú… que lo sabes, me has puesto atardeceres detrás, lunas delante, y en medio me has dejado a mí… conmigo mismo.
Hoy como esos días, el cielo sigue roto. Las nubes juguetean con los últimos rayos de sol para esconder a una Luna menguante. Hay en el horizonte esa foto, que aún no sé hacer, que se desnuda entre rocas, entre olas que no puedo acometer. Vuelvo a escribir y creo que esta vez nadie va a decidir cuándo acabaré este cuento que tiene tanto de mí.
Perdidos andaban mis ojos cuando te vi en un estante. De repente te posaste en mis manos, y sin querer ya miraba con tus ojos. Tienes nombre. Te llamas Julia.
EOS 450D
Por eso ayer no me hacías caso! porque estabas escribiendo!!! :P
Bon día!