http://www.youtube.com/watch?v=wC7UO9Hl5toHuyo sin tener claro dónde ir ni de quién esconderme. La rareza me escuece, me pierde. La soledad de saberme diferente y no entendible me hace jactarme de mí mismo, de todo esto que me alborota. No sé dónde quedó ese rumor solitario que se entromete en mi cabeza, esa voz inquietante que se descubre sin saber quién es. Es cuando me doy cuenta que la he olvidado y el eco la ha reemplazado.
Me ausento de mi vida en ese momento, en esa desconexión conocida y vital que renace de tiempo atrás. Me duele todo, se destroza todo, se muere todo. Mi cabeza se está yendo y atorado me encierro en las agujas de un reloj que ha dejado de minutar. Podría mentirme y seguir sentado ahí viendo volar mis pensamientos ensimismados en conseguir una lejanía estúpida, pero no quiero. El pasado y el presente se entrometen entre lo real y el pánico de lo viene delante me hace estremecer. Quisiera no imaginar, no entretenerme, pero tiemblo como una hoja de papel que nada naufragando entre vientos del este, pensando que me pierdo. No soy como tú. Lo quise. Me mentí a mi mismo durante este tiempo diciéndome a mí mismo que pude serlo, pero no soy capaz. Y siento como una lágrima se derrama lentamente recorriéndome reclamando atención. Y aprieto los brazos contra mí intentando esconderme. Y siento cómo caigo y me desplomo…
Quiero que termine. Sueño en ese día medio despierto mientras aleteo páginas. Mientras te insinúo a través de un cristal esmerilado roto por una lluvia fina que lo cubre todo. Imploro por saber cómo acaba esta historia sin sentido. Que esa verdad se acerque, me mire a los ojos, me endulce con su mirada azul y me acaricie el pelo mientras sus palabras destrozan mi esencia. Quiero saberlo. Necesito saberlo. Habla conmigo, destino, siéntate en mi regazo, apaga las luces y quédate. Susúrrame eso que necesito saber, ese secreto que ocultas y que vislumbré sin querer. Pero no te vayas hasta que descubierto todo, de tanto llorar, no pueda abrir los ojos y la noche me atrape y por fin pueda dormir.
No te vayas…Aunque quizás lo mejor sea admitirlo todo, corroborar que este es el momento adecuado para huir, recluirme y ver cómo pasa el tiempo hasta que el día llegue y no tengas sitio ni lugar para esconderte. Entonces me lo dirás. Entonces sabré qué tienes para mí, qué ocultas y por qué no quisiste decirlo.
Quedan pocos meses… tardes de otoño secas y amargas… escaso tiempo que merma cada día que pasa.