¿Cierre de los hospitales BORDA y MOYANO? Parte 2
5/2/08
En este contexto planteo:
1) ¿Por qué deberíamos creer que un Gobierno que ni siquiera es capaz de establecer una adecuada política de medios, de manejarse responsablemente en el ámbito de la comunicación social, por qué – entonces – habría de ser capaz de llevar adelante un programa de Salud Mental adecuado?
2) ¿Por qué deberíamos creer que un Gobierno que con sus acciones provoca perjuicios en los pacientes mentales estabilizados, contribuyendo a su desestabilización, sería capaz de confeccionar (ni hablar de implementar) un buen programa de Salud Mental?
3) Pero antes aún: ¿Por qué la necesidad de un nuevo programa de Salud Mental, si todavía no se cumplen todas las disposiciones de la ley 448?
4) La ley 448 contempla la prevención primaria y la atención primaria como estrategia de las prácticas de salud. Para ello es necesario reforzar el personal en los CESAC y en los servicios de psicopatología de los hospitales generales (esto significa efectivizar nuevos nombramientos de profesionales) ¿Esto se ha hecho? Y si en algún caso se ha hecho algo, ¿la cantidad de nombramientos ha sido suficiente de acuerdo a la demanda de la población?
5) La ley 448 contempla la disposición de camas de internación en los servicios de psicopatología de los hospitales generales. ¿Esta disposición se cumple?
6) La misma ley contempla la necesidad de disponer de casas de medio camino. Estas brillan por su ausencia. Pero, además, ¿para construir casas de medio camino es necesario cerrar los hospitales de Salud Mental?
7) Por otra parte, el Hospital Moyano ha sido remodelado en casi la mitad de su estructura edilicia, presentando en este momento salas – las remodeladas – en perfecto estado de adecuación. ¿Tiene sentido dejar de lado lo que ya se ha hecho por el Hospital, o acaso será más coherente y más sano – incluso desde el punto de vista de la tan mentada “salud mental” – predicar con el ejemplo la continuidad y la estabilidad (o estabilización) que pretendemos para nuestros pacientes?
8) Pero antes aun de todo lo dicho, pregunto: ¿Debemos creer que lo que se discute es un nuevo programa de Salud Mental, cuando de lo único que se nos habla, con el título engañoso de “nuevo modelo de atención”, es de proyectos edilicios? ¿O acaso lo único que hemos escuchado son más bien proyectos inmobiliaros y de construcción edilicia antes que proyectos de Salud Mental?
9) Por último, concluimos que no está mal tener mucho dinero. Tampoco está mal ganar más. Incluso sería bueno que no falte. Tampoco nos parece malo que hombres de negocio hagan lo suyo. Si de lo que se trata es de hacer buenos negocios y ganar mucho dinero, adelante, no se queden con las ganas. Pero, al menos, debería existir un miramiento: los pacientes que atraviesan algún problema, pasajero, o bien de curso más o menos corto, o aun de tratamiento prolongado, aunque algunos de ellos no voten cuando llegan las elecciones, también son ciudadanos, y como tal merecen se respeten sus derechos. Y son ciudadanos con algunas particularidades. En tales particularidades somos especialistas aquellos que cotidianamente nos ocupamos de ellos. En atención a este miramiento, si algún proyecto inmobiliario – que de eso parece tratarse – resulta demasiado conveniente para algunos (otra particularidad), sería bueno que estos pocos tengan en cuenta los siguientes puntos: a) respetar los derechos humanos antes que cualquier conveniencia particular; b) respetar el derecho de los ciudadanos que atraviesan situaciones de padecimientos psíquicos; c) conducirse de acuerdo a conductas éticas (por ejemplo, la de no provocar perjuicio a pacientes en tratamiento, quienes luego de un arduo trabajo terapéutico han logrado una estabilización).
En cuanto al modo que ha adoptado la propaganda del proyecto inmobiliario, no se trata de otra cosa que de la perpetración de amenazas gratuitas a la Salud Mental que – hoy por hoy – no son sino meras disrrupciones extemporáneas y manifestaciones espásticas de impulsividad e irreflexión. Estas características, más que con la Salud Mental se vinculan con la patología.
Es una verguenza!