Cogió el colchón más viejo que tenía y lo colocó sobre el techo del Mustang que se había comprado dos días antes.
Pasó dos cuerdas alrededor del colchón, las metió por las cuatro ventanillas e hizo un nudo dentro del coche con los cuatro extremos.
Así podrían soltar el colchón y salir pitando si la pasma los perseguía.
La pasma se había empeñado en perseguir las noches de choque.
Era noche de colchón.
Long David tenía que salir pronto aquella noche. Tenía que encontrar un vigía izquierdo.
El anterior se partió la columna a la altura de las cervicales en un espectacular choque la semana anterior.
Ahora iba en silla de ruedas y el Mustang no estaba adaptado para minusválidos.
Long David no sufrió daño alguno.
Como cuando perdió a sus padres.
No había metido la llave en el contacto cuando una mano atravesó el cristal de la ventanilla y lo agarró por el cuello.
Aquella puta mano parecía la de un oso. Había roto el cristal y ahora apretaba tanto el cuello de Long David que sintió como la nuez se le juntaba con las vértebras.
- Hola, guapito de cara.
Long no conocía la voz.
Sólo tenía ojos para su guantera, dónde guardaba una Glock 19 Semicompact 9 mm.
Long David alargó el brazo para intentar coger aquella joya armamentística que otras veces le había salvado.
Pero la mayor joya armamentística que había dentro de aquel coche eran los cinco dedos que le rodeaban el cuello.
- Déjate de tonterías, amigo, no hagas movimientos raros o te hundo la nuez hasta que te salga por la nuca.
A Long David se le empezaba a nublar la vista cuando escuchó que alguien abría la puerta del copiloto.
Lo único que sintió fue un gran golpe en la sien derecha.
A partir de ahí, el mundo se volvió negro.
Gbr [.jpg]
Moreno [.doc]
Long David cabe en un mustang??, muy buena comienza a haber acción ya!