Lo admito, y creo que lo he dejado en claro en anteriores entregas: me gusta ver series de TV. Me gusta tener la posibilidad de ir siguiendo historias de ficción y ver la evolución dramática de una trama que puede ser demasiado sencilla, pero que el paso del tiempo la va enriqueciendo con pequeños detalles. No asistimos a un relato acotado, sino que a uno que va creciendo y va cambiando. En el fondo, es un seguimiento el que se hace, tal como lo indica la palabra "serie".
¿Qué más cotidiano que esa cada vez más decadente forma de vida del mundo occidental de alcanzar la perfección superficial? La gente, bombardeada por los infinitos mensajes que recibe de los medios de comunicación, da todo lo que tiene por mejorar el envoltorio. Liftings, implantes, liposucciones, reconstrucciones, y un largo etc. La lucha eterna por conseguir la juventud eterne y el éxito permanente, una fórmula que no es la definitiva. Un dilema de la realidad, que queda retratado de forma desastrosa en un show con formato de reality, pero que funciona efectivamente en la ficción.
Eso es lo que nos ofrece la serie Nip/Tuck, desde hace dos años, en el canal de cable FX en EE.UU. Causó polémica durante su primera temporada por los contenidos que trataba: el otro lado de la moneda de ese mundo exitista de las cirugías plásticas, la decadencia disfrazada de opulencia, la capa de mentiras y apariencias en las que caen muchos por proyectar éxito. No por ser, sino que por parecer.
Es el cáncer de nuestra sociedad alejaada de metas espirituales y emriquecedoras para el alma. lo que importa es el grueso de tu cuenta bancaria y tu imagen de triunfador. La gracia de la ficción es que puede indagar con precisión en el fondo de la situación. Ejemplos los vemos en la grandiosa película American Beauty y en la perfecta Six Fet Under, de HBO. Sin embargo, Nip/Tuck ha logrado introducir un elemento clave para mantener nuestra atención cautiva: utilizar el recurso cercano de las historias humanas sufridas, esas extremadamente cebolleras, que podemos encontrar perfectamente en una mala teleserie de la hora de almuerzo, y que tan sutilmente podemos ver en letras de verdaderos clásicos de la "canción cebolla", esos himnos sufridos que calan en lo más profundo de nuestro sentimentaismo inmediato.
Dos cirujanos plásticos trabajan juntos como sociedad en una clínica privada en Florida. Uno es Sean McNamara (Dylan Walsh), un médico cn una profunda vocación de servicio, que se siente incómodo con los aspectos éticos de la cirugía estética, se tapa de trabajo para evitar pensar en su crisis de los 40 años y en su familia, en apariencia perfecta, que se está resquebrajando, pero que lucha por mantener unida. El otro es Christian Troy (Julian McMahon), un doctor arrogante, narciso, superficial, vividor y mujeriego, que no está interesado en comprometerse seriamente en una relación y que no tiene problemas para tomar cualquier paciente, psando por alto varios asuntos éticos. Dos tipos completamente opuestos, pero que se quieren como hermanos, se complementan en su labor diaria en la clínica. El elemento "cebola" lo entrega el triángulo entre Christian, Sean y su esposa Julia (Joely Richardson, nominada al Globo de oro pro su papel), con un impactante secreto de por medio. ¿Cuál es ese? No se los diré, por si quieren ver la serie.
Las vidas contradictorias de los doctores es contada acá de manera notable en el relato gracias a las metáforas que se ven en los distintos pacientes que pasan por la clínica. "¿Qué es lo que no le gusta de usted?" es lo que rpeguntand e entrada a cada paciente que los va a ver. Y pasan casos de distinta índole: desde simples cambios cosméticos a verdaderos dramas humano, en donde la reconstrucción es parte fundamental de una rehabilitación. Cabe todo el espectro imaginable.
Sin duda, el gran mérito de Nip/Tuck es exponer todos los temas que se consideran tabú en nuestra sociedad occidental: la sexualidad, el cambio de género, la ética médica, la traición, los abusos de distinta naturaleza. Esa ampia paleta de temas es tratada con guiones provocadores e inteersantes, cosa que se ve cada vez menos en lo que nos entrega la TV abierta a nivel mundial, plagada de restricciones.
Acá hemos podido ver la sprimeras dos temporadas. Allá en EE.UU. ya termina la tercera, con una creciente audiencia y un consolidado apoyo de la crítica. Este año ganó el Globo de Oro por Mejor Serie de Drama. Pero ya sabemos que esos espaldarazos no significan nada si no hay un buen argumento y un efectivo trabajo detrás. Nip/Tuck logra un notable desarrollo dramático en sus personajes. Vemos los cambios que van teniendo de aquellas definidas y contradictorias personalidades. Es una magnífica combinación entre un relato dinámico y entretenido con la crudeza de la verdadera cara del exitismo occidental representado en la cirugía estética.
En Nip/Tuck vemos la verdadera fealdad de un mundo tapado en botox y silicona. La cruda realidad del bisturí.
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Me han dicho que la serie es buena pero no he podido verla, por q no le tengo cable..jajajaj y porque aunque la dan en el 7 me gustria verla subtitulada, las traducciones casi siempre son malas. Esperaré nu mas...en uan de esas me consigo un dvd con la priemra temporada...si alguien lo tiene..bkan, seria bienvenido...;)