ABISMO
6/23/09
Y me veo ahí. Delante de un abismo que no se aparta, que cada vez se hace más profundo y más oscuro. La profundidad me asusta, no ver que hay me crea un temor insoportable. Angustia. No puedo retroceder, ni dar un paso hacia el frente. Ni izquierda y mucho menos derecha. Sólo sirve el camino recto. Continuar. No tengo nada con qué saltar, ni nada con lo que despertar de esto. No hay remedio.
Y quiero seguir, pero me asusta no ver donde caigo, me asusta un porvenir totalmente incierto y sombrío. Me asusta no ver una luz. Me asusta no poder. Y sin embargo, debo querer y puedo querer. Sigo.
Abro los ojos, noto mis mejillas empapadas. Mis ojos secretan líquido, no deja de fluir. No quiero que deje de hacerlo. Desahogarme. Un eco me devuelve mi voz, vuelve a mi garganta y me proporciona fuerza para gritar aún más alto y con más ganas. No oigo la respuesta. Pero quiero ver al fondo un destello débil pero cierto.
Necesito tiempo. Necesito algo más.