close

Member Login

Please log in to cast your vote for grenier.

Forgot your password?

Un Fin de Semana en Vancouver

grenier

Recent Photos

11/9/09
10/9/09
9/7/09
8/24/09
8/12/09
7/26/09
RSSRSS
grenier's photo from 11/9/09
Canon PowerShot
Permalink | Share: Email Facebook Other

11/9/09
- Han disparado al presidente, amigo. Han disparado al presidente.

Me lo repetía una y otra vez mientras su mano derecha, sucia de lo que bien podía ser aceite de coche, tamborileaba sobre el cristal del mostrador. Con cada pequeño golpecito, dejaba una marca oscura en la transparencia del vidrio, con el micromapa de su código genético radiografiado en partículas negras como un tumor.

Con la izquierda, parecía rascarse el cuello a intervalos regulares que susurraban su regia aspereza como la nana de una vieja puta de Los Angeles que siempre aspiró a algo más. Ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh, ragh. Casi podía ver la nevada de escamas que blanqueaba el cuello de su camisa de cuadros. Sin conseguirlo, parecía buscar la opresión de una glándula que le permitiese ordenar aquellos acontecimientos lo suficiente como para poder transmitírmelos con todos los detalles que consideraba importante.

Con un poco de suerte, estaba por venir un “mi hermana lo había votado, ¿sabe?” o alguna otra revelación que cambiase mi mañana.

Esquivé una vez más su mirada obtusa, apabullante, torpe y marrón, como el que esquiva el embiste de un búfalo que te sacará del camino una vez más, dejándote antes un bonito souvenir en forma de costillas quebradas hacia dentro, como las patas de una araña al morir sola en un rincón. Prefería centrarme en la funda del móvil de cuero negro enganchada a su cinturón, a juego con sus botas altas de retrasado mental con descoordinación motora.

A su espalda, la campana sobre la puerta de la tienda no dejaba de sonar, un desnivel del suelo había atascado la madera, astillada por años de golpes y secas rozaduras, haciendo que el viento de aquel cálido mediodía moviese la campana incesantemente. La sentía en la mandíbula, en los ojos, en el pecho compungido.

Todo mi cuerpo era un corazón enorme que no dejaba de latir con ensordecedora fuerza dentro un caparazón de galápago ajado con forma de hombre. Con forma de mí. Ni podía recordar la primera vez que deseé que implosionase, dejando tras de sí un fresco y aireado agujero negro que consumiese todo lo que soy.

Déjame en paz, solo déjame en paz. No me hagas mirarte. Te lo suplico.

- Han disparado al presidente, amigo. Han disparado al presidente.

- Son 3.95.

Respondí, mirando a través del escaparate como un chucho canoso esperaba que dejasen de pasar coches para cruzar la calle.

Guestbook Comments (2)

El resorte habría saltado con tan solo un mínimo e imperceptible contacto físico.

Hola Mikel Ho...un placer!

To leave a comment, please log in by clicking one of the following


or join Fotolog now - it's free!
Connect
(for comments only) or join Fotolog now - it's free!