La verdad es que vistas como estas no se tienen cada día. Espero, deseo, volver a pisar otra vez un lugar como ese. Desde lo alto de Cobá pudimos contemplar el viaje que justo recién empezaba y todo lo que nos quedaba por recorrer (y todos los mosquitos que aun nos tenían que picar... y la malaria por ahí correteando con el dengue).