Adiós, JM!
1/2/08
JotaEme, JuMar, Julito... ¡DON JULIO!
Recordar las innumerables veces en que me vi enfrentado a la proyección catódica con la imagen de este personaje sería redundar. Solo reseñar que mi primer recuerdo televisivo está marcado con el brillo de su calva y un comentario sobre las injusticias en Chile de la época... Vaya época: 1985.
Desde ahí, verlo era una institución en mi casa... Una institución que, en gran medida, terminó por guiarme por el camino de las letras.
Me quedé con las ganas de disfrutar de una conversación, de recoger su testimonio, de llevarle helado de vainilla, de compartir anécdotas... me quedé con tantas preguntas... me faltaron tantas respuestas...
La ruta marcada es difícil, pero no imposible... y estoy seguro de que quienes quedamos con la responsabilidad de seguir sus pasos -ya sea por trabajo o convicción- tendremos aun más en cuenta el apostolado periodístico de JM. Digo apostolado, porque con Don Julio se nos fue un tipo que vivió su vocación con la efervescencia de una religión.
Lo dijo Caszely hoy, y replico sus palabras: "Habrán hombres mejores y peores... pero como JM, nunca habrá otro".
Hoy nos dejó el director de la orquesta, pero el canto a la vida prevalecerá con más fuerza que nunca, invitando -ojalá- a las nuevas generaciones para continuar con la ejecución de la melodía con más y más fuerza.
Para finalizar, y sin temor a equivocarme ni a sonar lisonjero, le digo adiós, Don Julio Martínez... Maestro entre maestros.