La mano del viento, agudo sentido manifiesto en él, callando en la brisa una irónica sonrisa se deja caer. Hojas han volado desde el otoño pasado, intactas y secas crujen al llegar y desvanecen reduciéndose en pequeñas partículas en su ultimo vuelo. Densos y suaves susurros golpean el tímpano, como cantos de sirenas, obligando a oír, sin poder huir. Piel erizada al sentir el escalofrío proveniente de una mística razón, envolviendo todo lo que encuentre a su paso, mientras el cantar de las almas resuenan con un grave sonido. Un aroma único indescriptible azota el olfato, será la única vez que se sentirá ese aroma, aquel aroma… Un tenue atardecer rojo ilumina el camino con debilidad, como agotado de hacerlo, aun lucha por existir. Y aquel personaje, ahí mismo, observando, escuchando, oliendo, sintiendo… camina descalzo dibujando su trayectoria al paso, recogiendo pesadas piedras que se encuentran con él, llevándolas en su gran mano, aunque incierto sea el destino, más aun la meta, camina, solo camina…