BIGGEST SIN; a little piece of Heaven.
7/28/09
CAPÍTULO 5:
Cinco segundos. Cuatro segundos. Tres segundos. Dos. Uno. Y por fin sonaba la maldita campana que daba por finalizada la media jornada del día. Hora del recreo. Y recreo era igual a Jason para Linz. No quería admitirlo, pero realmente sus más cercanos tenían razón; estaba hasta las trancas que no tenía de él. Aun así, lo que se llevaban entre sí era tan sólo un rollo de esos durante el cual las hormonas están más revolucionadas de lo normal, y a ellos les había cogido fuerte a pesar de no saber dar el siguiente paso.
Sin preguntar, Brian se juntó con las dos chicas para ir a ver tal abanderado, como dijo el día anterior. Iban al mismo curso, a pesar de ir a institutos diferentes, y era uno de sus mejores amigos. Por desastroso que sonase, Brian repitió segundo de primaria por hiperactivo y fue a caer a la clase de la menor de los hermanos Baker.
Al verlos que desvariaban de la ruta ordinaria, Zacky decidió acoplarse, cosa que acababa haciendo día sí día no. Él, por su parte, era repetidor novato. No se había esforzado en su vida para estudiar, ¿lo iba a hacer el último año?
A fuera había dos figuras de pie esperándoles. Eran Jason y otro chico al que tan sólo conocían de vista. Al ver al primero, Brian se le tiró exageradamente a los brazos; intercambiaron toquecitos de puño como años atrás y se dieron un fuerte abrazo. Zacky tan sólo se limitó a un “¿qué hay?” vacilón y un apretón de manos. Elizabeth fue la primera de las chicas en darle dos besos; fueron algo generosos, pues se alegraba de verle después de estar unos cuantos días sin hacerlo. Al turno de Linz, ella le fue a dar dos besos igual, despreocupadamente; pero él lo quiso despacio, acercándosele con algo de intimidación y una gran sonrisa aduladora. Le pasó cálidamente una mano por la cintura y luego se le comió la comisura del labio de un movimiento seco, juguetón.
-Míralo él con la chati… - se burlaba Brian.
Linz le lanzó una de sus miradas de pocos amigos y él articuló las cejas aún sonriendo bajo la nariz. Se deshizo de los brazos de Jason en cuanto pudo.
-¿Tienes las entradas?
-Sí – rebuscó en seguida entre su bolsillo – tenía los demás pases para unos que me lo pidieron y no conozco de nada, pero les voy a decir que no tengo más. Esas entradas van a ser para ese par de campeones.
Zacky y Brian se dieron por aludidos y alagados. Obtuvieron los trozos de papel y se los guardaron en la cartera. Cuando Linz palpó la suya de vuelta al bolsillo trasero del pantalón, se acordó del billete que su hermano le había tomado prestado.
-¿No tendrías que estar con Paulhus?
-¿Paulhus? – abrió los ojos Jason – ¿la niña de papá?
Y con el que había venido acompañado, empezaron a silbar para intentar que no les subiera la temperatura al pensar en aquellas curvas bronceadas.
-Sí – canturreó seguro de si mismo – gracias por recordármelo.
Sacó el móvil y marcó el número de la susodicha. Al cabo de pocos segundos, vino. Le había dado un toque, pero la eficacia era impecable. Venía ella con el vaivén de sus caderas, hipnotizando a todo hombre presente, con sus tacones pisando fuerte, caminando como una modelo, cruzando sus estilizadas piernas un tanto raro. Se pegó directamente al cuerpo de Zacky, pavoneándose ante los demás chicos, riéndose como si estuviera bebida a cada pregunta que le hacían. Las otras dos chicas se miraron algo hartas de ver a tías como aquellas rondar sus chicos.
-¿Vas a hacer campana?
-¿Qué quieres que haga sino?
-Zacky – le replicó Linz – llevas dos días yéndote a la hora del patio. ¿No crees que van a sospechar?
-Mira hermanita – cogió el brazo de Jason y le hizo rodearla por el hombro – les dices que no me encontraba bien, que no estoy curado del todo y listos.
-Pero si tú no has estado malo…
-Ui sí – exageró – las bodas me ponen muy malo.
Y tras un “ale, adiós” desapareció llevándose a Gena. Linz no pudo reprimirse gritar por lo bajo un “¡lo odio!”, intentando ser calmada por el propio Jason que aún la sostenía entre sus brazos.
-No más que a mí, seguro – oyó decir a Brian mientras descansaba sobre el pecho del que la abrazaba.
El muchacho del flequillo rojo se dispuso a marchar hacia adentro de nuevo, pasando por al lado de Elizabeth. Estiró el brazo sin reducir la marcha de su andar y le rozó la barbilla tiernamente. Le susurró un “pero tú no, ¿verdad, muñeca?” que la dejó anonada para luego rematarle el alma con otro guiño de ojo.
Linz, sin poderlo evitar y al verlo marchar, observó el andar que tenía y por consiguiente lo que se arrepintió de haber mirado estando Jason ahí presente.
-¿Le estás mirando el culo, Linz?
Y la pregunta de Elizabeth, algo exagerada en tono, hizo que ambos chicos se la miraran.
-No, joder – optó por decir mientras se soltaba de Jason definitivamente.
Aceleró el paso, adelantando incluso a Brian, quien volvía a caminar tranquilamente. Chocó hombro contra hombro adrede para fastidiarle, pero lo único que consiguió es que el chico se desconcertara por aquella actitud.
-¿Ni un beso de despedida? – le suplicó a la lejanía Jason.
xGee'x