3/11/09
Ya no te echo de menos, y eso me duele. Quiero pensar en ti por las noches, regodearme en mi soledad, en tu ausencia. Pero ahora por las mañanas pienso en la ducha, tu voz ya no me susurra entre las sábanas antes de conseguir dormirme. Hace años que no escribo en aquella libreta donde sólo hablaba de ti. De hecho no se ni dónde está, supongo que en la buhardilla, junto a tantos otros recuerdos que tengo en cajas de cartón a miles de kilómetros de aquí.
Me duele no echarte de menos porque al perder tu recuerdo perdí aquella presión en el estómago y ya no me ahoga ninguna tristeza que me empuje a escribir, a expresarme. No tengo la necesidad de buscarte ni de escapar de ti. Ahora eres poco más que una cruz en un calendario para acordarme de felicitarte el cumpleaños, ya sabes, siempre fui muy correcto con esas cosas. Ya no me molesta que no entiendas mi humor cuando te regalo un fascículo de vestidos de época.
Pasé mucho tiempo pensando que te había perdido y mira, parece que simplemente te he olvidado, como se olvidan las libretas llenas de secretos en una caja de cartón que seguramente esté en la buhardilla.
// St. Andrews | març 2009
asi que al final con el olvido acaba volviendo el dolor?
no estoy yo muy segura de q eso sea olvido...