- « Previous
- Next »
Durante todo este tiempo no he sido capaz de escribir nada. Tras recibir ese golpe mortal a la valía personal, nació un pasaporte al horror que me arrastró a una larga lista de fracasos y una catarata de miedos. Y me sentía vencida por la impasibilidad del ánimo, la dejadez, la indolencia, la falta de vigor, y mi propia energía. Era como si algo infinitamente más poderoso asumiera el control de mi vida. No estaba deacuerdo ni conmigo misma, ni dispuesta a ceder un milímetro ante la situación que me estaba tocando vivir. Intentaba buscar otra forma de mirar el mundo, pero sentía que cabalgaba entre un tiempo derrotado, en desuso, caos, resignación y aburrimiento y no tenía ni fuerzas para implorar auxilio. Había ingresado en una nómina de perdedores y ya no podía encontrar mi lugar en el mundo. Mi vida totalmente desgastada, manchada, sin querer ponerme metas más altas porque ya no tenía sentido.
Ahora que todo el mundo juzgaba mi presente con ojos del pasado, no quería aceptar esa energía que en cualquier momento podía activar mi propia ira latente, esa ira tejida de recuerdos dolorosos que hacen trizas la confianza en uno mismo. Porque desde que acepté mi despido laboral he sentido emociones y sensaciones que sólo había experimentado en libros o películas. Viviendo en esa tierra fronteriza entre ficción y realidad. Y lo único que buscaba era aliviar cualquier décima de dolor y alimentar esa esperanza tan necesaria cuando queremos ver un futuro más claro. Pero sigo sintiendo ese atasco en la justicia con una razón honesta e histórica jamás expresada por mi boca. Porque esta lección amarga se llama “Abuso de poder”. Una influencia negativa sobre las acciones de las personas, que quien la usa olvida la dignidad y extralimita sus funciones llegando a afectar a un empleado hasta en sus propios aspectos personales y privados. Me apartaron de mis sueños, usando un lenguaje de ataque y juicio sobres sus propias mentiras vertidas hacia mi persona.
Y aunque podría ir a juicio y ganaría esta batalla, no las humillaré jamás como ellas lo hicieron conmigo. Una por su ficticio interés de ayudarme rindiéndome un homenaje de humillación con todo de voz que no aparentó cariño. Y la otra usando siempre esa manipulación, mala influencia sacada de su propia dictadura horrible, patrimonio psicológico inmoral que además maneja gran cantidad de gente, y que daña, rompe, destroza, como ya lo hizo con mis ganas día a día para que me sintiera esclava casi dos años de sus cadenas tirantes que fueron convirtiendo en sangre lo que tan solo querían ser caracteres.
Y dejé caer hace un tiempo la pluma que escribía mi historia laboral porque el rasgueo me arañaba el alma. Y accedí a adoptar una actitud de las que con labios sellados soportaba cualquier desorden moral hacia conmigo en mi lugar de trabajo. Y dejé de pedir auxilio porque esa batalla sólo a mí me pertenecía. Sacrifiqué una amistad con dirección para que jamás pudieran echármelo en cara. Me alejé de algunos compañeros, porque la desconfianza pasó a un primerísimo primer plano. Pero es injusto que cuando decido alzar mi voz para defenderme por primera vez, me encuentre mi equipaje preparado para cargar a otro lado. Y no dejo de pensar en quien de esas dos mujeres dormirá con la conciencia más tranquila. Porque el ser humano ante todo es corazón. Deberían de mirarse al espejo cada día y seguir sorprendidas por haberse visto a sí mismas mintiendo con tanta naturalidad para conseguir su propósito. Y si callo es por “Educación” y no es asentimiento ni aprobación por como me han tratado. Y ahora no soy más feliz forzando mi sonrisa, y mi estado de ánimo es tan solo el reflejo del maquillaje, porque me niego a triunfar en el mundo si no lo hago honestamente. Nadie nunca me ha regalado nada, y espero jamás no necesitar adular a un jefe para que mientras ese detalle cale en él se olvide de mi trabajo.
¿Y tú qué estabas esperando leer? Ahora ya sabes como me siento, como actúo. Y me pregunto porque tu lejano recuerdo me viene a buscar si no me demuestras firmeza. Y temo correr el riesgo de perder tu amistad y cariño oculto. Porque sé que una mentira dicha cien veces parece verdad. Y aunque me siento decepcionada, entiendo tu postura y no me atrevo a juzgarte. Porque haces difícil un mundo fácil. Porque no puedo evitar un leve gesto de contrariedad cuando me ignoras, y haces que ese detalle me obligue a ponerle peros a ese creciente afecto que tengo por ti. Porque sé que el día que dejes de ser tan terco me habrás perdido para siempre. Porque estoy tan hundida que no puedo lucharte más. Y ya no sé si dejarte ir para poder recordarte siempre, guardando la esperanza de volver a decir te amo denuevo con un poco de suerte y mucho amor. Porqué el día que nos flechó cupido involuntariamente, mi corazón te eligió como compañero de camino. Y quiero que sepas desde el fondo de mi alma que esta vez sería YO quien volvería a elegirte.
Besos inmerecidos
big_apple00 said on 7/13/08 8:33 PM …
Recorda que de vegades els prínceps, a primera vista, no porten corona i diamants, sinó que poden estar amagats sota una capa de granot...
Serà qüestió que comencis a besar-ne tots els que puguis... :-P
T'estim. Mai no ho oblidis.
bur_ghost said on 7/11/08 5:36 PM …
Si, Barbie. Es la fe nuestra la que nos hace seguir adelante. No la de otros...
Si no, piensa en las dos pérfidas esas.
EN CHILE CELEBRAMOS EL DIA DEL PERIODISTA,
Y YO SALUDO A UNA DE LAS MEJORES REDACTORAS CON QUE ME HE TOPADO.
PALABRAS QUE AÚN EN EL DOLOR GUARDAN PERFECCIÓN AL SER PRESENTADAS BAJO TU SOMBRA...
Un gran beso.