Rompemos nuestro silencio de más de un año para decir adiós al gran Josetxo Anitua.
Estos dias se pueden leer emotivas notas necrológicas acerca de la figura de Josetxo y de su principal proyecto musical, Cancer Moon, de su aporte al Rock ya no vasco, sino estatal, de la maldita mala suerte que siempre les persiguió como banda, del poco o escaso reconocimiento que tuvieron entre la industria discográfica (no así entre la crítica especializada), y de lo infravalorada que siempre ha estado esa banda en general.
Tanto Alfon como yo en menor medida, tuvimos la gran suerte de tocar con Jon y Josetxo y de aprender de ellos, hace más de 10 años de ésto, lo que no merma ni un ápice la profunda huella que nos dejó a ambos el paso por Cancer Moon.
Nunca he conocido a nadie remotamente parecido a Josetxo. En la calle era un tipo encantadoramente tímido, culto, educadísimo, extremadamente asertivo (Josetxo era de los que escuchan), y en general encantador. Pero en el escenario, o incluso en el local de ensayo, había una transformación brutal, era una especie de Mr. Hyde, de hombre lobo, y no era impostura o actuación, era increíblemente auténtico.
Josetxo se volcaba literalmente con cada canción, entraba tan dentro de cada estrofa que parecia que iba a convertirse en un agujero negro, misterioso, y magnético. Sencillamente no podías dejar de mirarle, Josetxo era tensión, electricidad contenida, rabia, dolor, era un espejo en el que se reflejaba su gran capacidad lírica, expresaba ni más ni menos que los estados de ánimo que le habían conducido a cada una de esas letras, y lo hacía de tal manera que dejaba a cualquiera estupefacto.
El resto de la banda (me atrevería a decir que hasta el propio Jon) en directo eramos simples comparsas dedicados a crear atmósferas. a veces de rabia, a veces más hipnóticas otras mucho más sutiles.. entre las que Josetxo flotaba sin levantar los pies del suelo. Ahí clavado, encorvado por el nervio que le salía cada vez que cantaba, saliva en la comisura de los labios, los ojos desorbitados, que te miraban fíjamente hasta dejarte totalmente desarmado.
Nadie bailaba en un concierto de Cancer Moon, veias a la audiencia (yo incluído) hipnotizada por la figura de Josetxo, impresionados por el sonido, si, pero más por su presencia, que te arrastraba hacia donde quería.
Hoy le diremos adiós en Eibar, pero para muchos de nosotros permanecerá siempre cerca.
Goian bego.


On April 24 2008 Edit






fotocujo

unknown - 12/02
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Bilbao, Pais Vasco, Spain




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