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Ha comenzado el verano. La playa, las vacaciones y el relax, que no tenemos durante el año, alimentan nuestro tiempo ocioso, y con todo ello muchos buscamos la redención en nuestras lecturas veraniegas, esas que dejamos “para cuando tengamos más tiempo”.
A menudo, las obras escogidas para esta época suelen ser más voluminosas que el resto del año, porque se entiende que con más tiempo libre también se le prestará más atención, sin embargo yo cada vez siento más miedo al enfrentarme con esos libros denominados “tochos”. Mi ansia por devorar libros me lleva a pensar que estoy perdiendo el tiempo cuando la lectura en uno de ellos se me demora más de la cuenta, aunque más que estar perdiendo el tiempo habría que decir que es como si le estuviese robando el tiempo de vida a otro de mis preciados amigos cuadriculados, ya que como todos sabemos el tiempo leído, así como el vivido, no es tiempo perdido.
Hacer una recomendación de lectura veraniega sería para mí tarea fácil actualmente. La saga de Millenium ha entrado a saco en nuestras librerías arrasando en público y ventas. El sueco Stieg Larsson, como ya sucediera otras veces a lo largo de la historia, ha alcanzado el infinito tras su muerte sin ni siquiera llegar a saborear las mieles del triunfo, dejando a editores, representantes y difusores de su obra un rico legado que no dudarán en administrar como buena herencia. Pero éste que aquí les escribe, además de tener pavor últimamente a los “tochos” tampoco es amigo de los “best-seller”, aunque es cierto que en el caso de esta saga la curiosidad me corroe.
De manera que no iré por el camino fácil, como ya es costumbre en mi existencia, y dedicaré mis recomendaciones a lecturas más breves, que no nos ocuparán tanto tiempo, pero que nos harán beber de diversos manantiales durante el verano, así como a otras obras que no estén en el candelero y probablemente no lo hayan estado nunca.
En primer lugar me gustaría nombra a Novela de ajedrez, del suizo Stephan Zweig. Ahora que Boyne parece un iluminado tras su exitoso El niño con el pijama de rayas, sólo tenemos que retroceder unos años para darnos cuenta que las novelas cortas y sencillas ambientadas en los campos de concentración nazis ya estaban inventadas y excepcionalmente cultivadas antes del mencionado libro. Novela de ajedrez es un magnífico relato de 90 páginas enmarcado en un viaje en barco en el que coinciden sus protagonistas ante un tablero de ajedrez que les sirve de pasatiempo.
Y puestos a promocionar el género breve haré mención especial a José María Merino. El más reciente académico es todo un maestro en el género del relato breve. Sus Cuentos del reino secreto son una joya que nadie debería perderse, aunque Merino acaba de publicar hace unos meses una novela ambientada en la Guerra Civil y, sobre todo, en la apertura de las fosas comunes, algo que está de rabiosa actualidad tras la ley de Memoria Histórica.
Siguiendo con el género de los relatos breves, no me queda más remedio que mencionar los Cuentos de Chejov. Un clásico de la literatura de esos que a menudo quedan olvidados, pero que su lectura se hace tan reconfortante como un bañito en La Caleta o en cualquiera que sean sus playas predilectas.
Y hablando de clásicos, uno que sobrevive al paso de los siglos y los milenios colmado de salud es el griego Esopo. Sus Fábulas son ese tipo se creaciones inmensas que pese al paso del tiempo siguen en el candelero. Otro de esos libros que todo el mundo debería leer para seguir apostando por su crecimiento y evolución como persona.
Pero si aún así, después de todo lo dicho, siguen apostando por hincar el diente a una novela de un buen centenar de páginas sumérjanse en el mundo literario de la obra de Almudena Grandes. Me gusta tanto esta madrileña que cualquiera de sus obras serviría como recomendación, pero por ser la última apostaré por El corazón Helado, para que su sangre bulla infinita y ardiente llenando las últimas olas, de la orilla de la playa, de letras y literatura.
Ah, y por supuesto el Número 0 de la revista Speculum, no se olviden de ella.
De momento seguiré tu recomendación leyendo Corazón Helado. Besos.