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No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrastrarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.
Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
(...)
no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.
En la plaza (fragmentos). Vicente Aleixandre.
Cuántas cosas que me gustan dice Aleixandre. Y pensar que él hizo eso desde aquí al lado más de una vez (yo no ignoro el piso)...
Pues eso, fundíos. Hasta la vuelta.
http://www.youtube.com/watch?v=WZ88oTITMoM
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