En memoria de mi abuelo
10/30/09
El abuelo Felipe tenía muy buena memoria y una sorprendente capacidad para inventar historias, incluso cuando un terrible mal se abría hueco en su cuerpo. Todos los que le conocimos escuchamos alguna vez alguna de sus batallitas. Durante muchos años lo conocí, sentado en su habitación, grabadora en mano, contando anécdotas para que no cayeran en el olvido.
El legado de mi abuelo no se limita sólo a los genes que corren por nuestras venas, o al nombre que, con tanto orgullo, mis padres me pusieron en su honor; si no que incluye muchos textos con sus historias y reflexiones.
Uno de sus textos dice, más o menos, así:
¿Dónde pudo quedar huella de mí? Si en polvorientos caminos fueron borradas por el viento; si en lodos mis pasos también fueron marcados y otras lluvias los eliminaron.
Quedó huella de ti en cuantos lugares permaneciste algún tiempo, donde conviviste alegrías y penas, risas y llanto.
Al llegar tu ausencia, serás siempre recordado por tu buen hacer más que por tu propio nombre.
¡Ay si quedó huella de ti!
R.I.P.
Precioso...
Yo pensé en subir a decir algo, pero no me hubiesen salido las palabras. Con las tuyas vi reflejados gran parte de mis pensamientos.
Un beso muy grande.