Nadie recuerda cómo todo sucedió, pero sucedió.
3/27/09
El corazón se para.
Una última bocanada de aire.
Extiendes las manos intentando aferrarse a algo imaginario.
Y de repente...
todo cesa.
Somos nuestras vivencias y prejuicios. Nuestros miedos y nuestros amores de adolescencia. Nuestros errores y los pocos aciertos que hayamos cometido. El recuerdo de una inocencia de la que nos liberamos para dejar de llorar. ¿Llorar? Recuerdas a la perfección cuándo fue la última vez.
Te arrancaron el corazón y se lo dieron al mejor postor, el cual, se perdió entre las tinieblas y aunque, de vez en cuando se deje entreveer sabes que realmente no esta ahí. Sonríes y prefieres pensar que simplemente es fruto de tu imaginación.
Le notas por la noche.
Le recuerdas durante el día.
Y tu vida va y viene. A veces eres consciente de tus actos y otras, simplemente, te dejas llevar. Ya nada tiene demasiada importancia.
Estás vacía y te rodea el vacío.
Necesitas algo. ¿Salir, correr, acaso volar?
Las drogas ya no funcionan en tu cuerpo de la forma que lo hicieron antaño y ni siquiera los cortes duelen ya.
Y de repente, sucede.
Un beso.
Un beso de tu príncipe azul. No recuerdas cuándo apareció, no sabes con seguridad si le vistes en otra ocasión. Pero tu pulso se acelera, tus sentidos se agudizan. Notas el placer, sientes el sabor.
Pero...
tal como a venido, se marcha. Sin decir nada, sin dirigir una palabra. No mira hacia atrás.
El corazón se para.
Una última bocanada de aire.
Extiendes las manos intentando aferrarse a algo imaginario.
Y de repente...
todo cesa.
pasaba (L) :)