Basado en hechos reales,no copiar :$
12/6/09
[b]Al principio noté que sólo era un amigo para mí, muy amigo, pero solo amigo. Pasaron los meses y me empecé a dar cuenta que le quería mucho, pero como amigo, como he dicho anteriormente. Le conocí en noviembre, un noviembre de esos fríos, de esos que necesitas una chaqueta bien caliente. Fueron pasando los meses y de cada vez le iba cogiendo más y más cariño, se había convertido en mi mejor amigo. De pronto, un día me dijo que le gustaba, pero yo le dije que le quería pero como a un gran amigo y nada más, que no podía estar con él. Él un día me pregunto: “¿Tengo posibilidades de estar contigo?” y yo le dije “Posibilidades tiene todo el mundo” y el me respondió “Pues entonces lucharé, hasta que te tenga”. Cumplió su palabra y no paró de luchar por lo que quería, que en este caso era yo. Quedábamos cada fin de semana todos lo amigos y nos reuníamos en alguna casa, en un pueblo cercano al mío, solíamos cantar al “Singstar”, hacer el tonto o simplemente hablar. Al cabo de cinco meses, un sábado quedamos, como solíamos hacer (solíamos quedar los viernes, pero no sé que pasó y no pudimos, así que quedamos para el sábado), era un sábado distinto a todos los fines de semana, la gente actuaba de manera extraña. De pronto todos dijeron que se iban a fumar, pero era extraño porque había gente que no fumaba y también fue. Yo allí me di cuenta de lo que querían que pasara. Yo y él estábamos peleándonos porque el todo el tiempo me empipaba, luego nos peleábamos porque yo quería la gorra que llevaba puesta, al final, nos acercamos y nos besamos, fue todo tan bonito… Allí realmente me di cuenta que estaba cegada y que perdí mucho tiempo pensando que simplemente le quería como amigo, ese tiempo lo tenía que recuperar, hacía tiempo que no me sentía tan bien con algún chico, él era diferente, y me hacía sentir diferente a la demás, estando con él me sentía superior. Pasaron seis días exactamente y ni hablamos de lo que había pasado esa noche, pero me harté y decidí enviarle un mensaje en el que puse “He estado toda la clase de piano despistada y con la profesora regañándome, no he dejado de pensar en ti, me he dado cuenta de que te quiero(L)”, ese mensaje fue el principio de lo que la gente le llama “un rollo”. Esos día todavía me di más cuenta de que le quería, y de que le había querido siempre, me sentía estúpida por haber perdido tanto tiempo… Volvieron a pasar seis días más cuando el me hizo esa pregunta que hace que te ates más a una persona “¿Quieres salir conmigo?” Supuestamente, después de todo lo que he escrito os podéis suponer lo que le respondí, y por si no lo sabéis, respondí que sí, que quería estar con él. Fueron pasando los meses y meses, todos y cada uno a su lado, los mejores meses que alguien hubiera podido vivir, con sus roces, pero queriéndonos de cada día más y más y más… Fueron cuatro, cuatro maravillosos meses con él, cuatro meses que nunca podré olvidar, pero no sé que pasó, pero se terminó, a los 4 meses i 5 días, me dejó y me sentí mal, sin ánimos de hacer nada, me sentí rota, me sentí vacía, vacía por no tenerle, vacía por no rodearlo con mis brazos, vacía sin sus besos, sin sus caricias, sin sus abrazos… Y ahora ya hace casi cinco meses que estoy vacía, y cada día recuerdo esa historia en blanco y negro, tan humilde, que fuimos construyendo poco a poco, él y yo… Hoy,6 de diciembre de 2009 estoy aquí, sintiendo lo mismo que hace más de nueve meses que siento, le sigo queriendo y quizás más que antes, más que hace nueve meses, sigue siendo todo lo bueno que tengo, sigue siendo lo que más quiero, sigue siendo lo más importante para mí. Si algún día tuviera el valor de cogerlo y soltarle todo esto a la cara no lo dudaría, pero soy así, para según que soy muy valiente, pero cuando se trata de esto me escondo, tengo miedo a que me rechace, a que me diga que él me ha olvidado, que formo parte de su pasado, que ya no siente nada y que quiere a otra, si algún día me dijera eso me derrumbaría aún más. Hace casi cinco meses que el dolor me mata por dentro, y que intento ser algo que no soy, intento disimular la tristeza que me mata, intento que parezca que estoy bien y que ya no me importa, pero si alguien se fijara un poquito se daría cuenta que no le olvido, que se me hace muy difícil y que sé que no voy a tener el valor suficiente para decir “Hasta aquí ha llegado esto, tengo que olvidarle, por mi bien…” pero tampoco quiero olvidarle, y tampoco quiero olvidar lo que vivimos, porque para mí, él no es sólo otro chico, él es mi chico, el chico al que quiero, el chico al que amo y he amado todos estos meses, él es la razón de levantarme y saber que le veré, pero con eso no me basta, necesito levantarme para verle y besarle, cogerlo y decirle que le amo con todo mi ser y que sin él no soy nada. Sé y tengo por seguro que no volverá y que está pena se hará más grande todavía, que me pasaré toda una vida enamorada de él, de ese chico que me arrebató las ganas de vivir, de ese chico que me tenía, me tiene y me
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y me tendrá loca por siempre, le voy amar por ahora y para siempre…Suerte tiene la que esté con él, vale demasiado, sólo espero que sea feliz, y poder serlo yo algún día. Os preguntaréis porqué le quiero tanto y la respuesta es muy sencilla, él hace que todo cuanto me rodea esté bien, él hace que me sienta bien, diferente, especial, él hace que sonría, él es diferente a los demás, es la perfección, es el chico más perfecto que he conocido en mi vida, es cariñoso, atento, un poco tonto pero no viene al cuento, me gusta su tontería, me gusta su manera de ser, me gusta su pelo, me gusta su ropa, me gusta su boca, me gustan sus labios, me gustan sus ojos, me gusta él, todo cuando venga de él, ya he dicho que para mí es la perfección en persona, no hace falta decir más. Y termino a las 15:17h del mediodía, domingo, 6 de diciembre de 2009, con lágrimas en los ojos, y pensando en él, siempre en él.