DIARIO PÁGINA 12, 21 DE DICIEMBRE DE 2001
CRONICA DEL ULTIMO DIA DEL PRESIDENTE EN LA CASA ROSADA
Triste, solitario y final
–Presidente, todavía tenemos el helicóptero –dijo Leonardo Aiello cuando Fernando de la Rúa le preguntó cómo iban a hacer para llegar a Olivos.
Eran las siete de la tarde. La renuncia estaba lista, en la Plaza de Mayo continuaban la represión. En su despacho del primer piso, De la Rúa saludaba a los pocos colaboradores que se habían quedado hasta último momento.