En este día de lluvia...
12/9/08
"Iré al psicólogo, papá. Y donde tú quieras."
¿Y qué más da si fue o no fue tu culpa? Tú sólo recuerdas que estabas allí, escondido como una cucaracha. Te daría igual si te hubiera dicho que las cucarachas se esconden para no morir, y tú en cambio lo hiciste para salvar vidas ajenas. Te daría igual, porque tú ya lo sabías, y lo único que podías pensar entonces es que eras una cucaracha, una cucaracha, una cucaracha...
"Lucas... adiós"
Una cucaracha porque ella se había ido, confirmándote así que eras un ogro. Una bestia que atacó al saberse herida, como hacen las bestias, como hiciste tú. Más tarde, y sin decírselo a nadie, dejó de preocuparte el daño que ella te hizo y te hirió más aún el daño que tú le habías hecho a ella. Es tu estilo, es tu sello, está en tus genes, como el color de tus ojos o tu capacidad para desatar tormentas. Va contigo: te desprecias. Te darían igual todos los argumentos que te diera. Te daría igual, ya la has cagado tantas veces...
Así podrías seguir hasta morirte. Recordando uno a uno tus errores. Pensando que estaría mejor con el becario o con cualquier otro. “Perdón por querer a Sara”. Y no deja de ser paradójico que nunca sea el momento para algo que es eterno, pero es exactamente así. Has aceptado que no se puede tener todo, y que siempre es cuestión de elegir: su vida o tú, que te juegas demasiadas veces la vida. Y has elegido por ella, todo para ella pero sin ella. Tan absoluto como sólo puede serlo tu amor. No tienes nombre, no existes, y el hecho de que ella sea capaz de amar a un fantasma no significa que tú la vayas a dejar seguirte a un nuevo infierno de los que sólo tú sabes crear.
Pero, en el fondo, a ti también te gusta así, que nadie sepa lo que es, y cuando ella está cerca también te cuesta respirar. Y sabes que todo esto es mucho más que una canción, mucho más que un vendaval o que una peli de acción. “No es el mejor momento”…
Esta vez no, Lucas, no. Ella se lo merece…
Y, óyeme. Aunque no puedas creerlo, tú también.
Esta vez no, Lucas, no. Ella se lo merece…
Y, óyeme. Aunque no puedas creerlo, tú también.......................
TU TAMBIEN.