SABATO

Me emocionó con sus ficciones. Me cambió la vida (y para bien) con cada uno de sus ensayos. Su historia, sus pasos por la vida, sus giros, Matilde, sus hijos, el surrealismo, sus ironías, su pasión interminable. Su papá, su pueblo, Córdoba, el Che, Francia. Su recuerdo impreso en tantos lugares en que vivo, vuelven mi realidad un sueño raro. Desde un naranjo hasta una iglesia. Mi ex facultad. Su vida entera en el piso y en mil pensamientos.
Hace unos días accidentalmente tomé un tren que me hizo pasar por Santos Lugares. Miré la estación por la ventana y sentí -literalmente- los pies pesados. Yo no puedo realmente explicar la emoción que me generó solo pasar por ahí y saber que estaba cerca de una de las poquísimas personas que logró cambiarme tanto, y siendo tan remoto, lejano, borroso, yo sabía que él estaba tal vez descansando, tomando un té, o quien sabe haciendo qué en su casa, tan cerca mío.
Una persona que se me aparece como un recuerdo, como un abuelo que nunca tuve, tan querida... Y tan desconocida a la vez. Muchas veces sueño con solamente poder decirle gracias, ni una palabra más. De todas formas, CADA DÍA DE MI VIDA le agradezco en silencio por ser tanto en mi vida, por ser tan simple, sincero, nostálgico, por dar esos consejos tan de corazón y sin miedo, por hacerme ser feliz y hacerme encarar la vida de una forma que me hace poder sobrellevar todo, valorar cosas chiquitas y a la vez enormes, que hacen que siempre todo sea mejor.
Si no voy a tocarle timbre, es porque no me alcanzarían las palabras ni gestos ni nada para agradecerle. Nada.

On January 18 2011 Edit







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