7/9/09
Un espanto indecible se apoderó de mi. Todo era oscuridad; luego, una vista terrible y mareante que nada tenía que ver con el ver; vi una línea que no era línea; un espacio que no lo era; yo era yo, pero tampoco era yo. Cuando pude recuperar el habla, grité con mortal angustia: "Esto es la locura o el infierno". "Ni lo uno ni lo otro", me respondió con tranquila voz la esfera, "es saber, hay tres dimensiones; abre otra vez los ojos e intenta ver sosegadamente".