2/8/09
Anduvimos por callejuelas estrechas donde nuestras carcajadas encontraron su eco, arropados por un cielo q ya no conocia estrellas, solo reflejos de luces artificiales. Fuimos niños otra vez, descifrando las sonrisas q se escapan tras las palabras más tontas, jugando con los colores q irradian nuestros ojos, aún locos por mirar más allá de lo visible, fingiendo que solo existiamos nosotros para q el resto del mundo se tiñera de algodones. Con la boca morada, enlazamos nuestras lenguas en una deliciosa lucha sin tregua, mientras dibujabamos los perfiles de las cosas, con algunas risas q estallaban en música. Inventamos cada instante hasta caer rendidos, tendidos al abrazo de los días q el tiempo quiso regalarnos.