Santino y el camino
11/20/08
He aqui otra entrega de Santino, para usté y toda su familia. LealáN con precausión y se recomienta un vinito; no acompañar con sandía, podria ser letal. Dicfruten y comenten, que sino no se si les gucta. Besos y a trinar.
El cielo se despejaba lentamente y la mañana comenzaba tibia y peroné.
El niño caminaba recién despierto por la brizna verduzca sintiendo el aroma de los chori recién puectos en la parrillite del negocio de Pocha. Y nada podía enardecer más su ectomago que un chori recién puecto, asique, lenta y decididamente, Santino acercábase al antro, con sus pieses descalzos y el corazón inquieto.
Pero nunca llegó.
Otra vez el dectino golpeaba su puerta y sin que nadie contestarale, entraba y se sentaba en el sofá, se decparramaba e imponía su designio. Se preparaba una grapa, se bailaba un tanguite, miraba una peli, preferentemente “loco por meri” y se depilaba las piernas…era un poco gay.
Pero Santino no se daba cuenta, porque era mudo. Y porque el dectino hacía su jugada en el más perfecto de los silencios, como las cucarachas cuando duermen, como los pájaros del amanecer…eh, no, esos juctamente no porque joden las bolas, pero sí, todo lo q no haga ruido. M?
Ante estas circunstancias, el dectino tuvo que volver a salir y tocar el timbre, y fue allí cuando del niño regordete y comilón se apoderó una potente furia. Una fiereza descomunal, nunca antes vista en el mundo. El corazón de Santino el peregrino comenzó a golpear en su abultado y pecoso pecho; su recpiración se volvió agitada, su piel, enverdeció, su pelo, creció y creció hasta cubrir la ciudad entera, la provincia toda, el país.
Ya no podían respirar los ancianos, los niños ya no lloraban, los animalillos no salticaban por el bosque. Todas las luces del mundo se apagaron. Llovió sangre. El corazón del niño que también creció, saliose del pecho que lo contenía. Rodó por la pradera donde una pareja caminaba, tomados de la mano y siguió rodando hasta alcanzar la inmensidad del mar. Y la fuerza que había tomado en su carrera al salado vientre terrenal produjió una ola descomunal llamada Aurora.
Sobresaltado por el aroma de los chori recién puectos, el peregrino, despertó. Pero en ese mismísimo instante, olvidó su sueño y levantose de un solo salto, desperezose, peinose con su propia saliva, porque era un poco sucio y no tenia un lugar fijo en el mundo, por lo que no tenia un baño en el cual lavarse la cara. Y así, como quien no quiere la cosa, comenzó su día. Caminó por donde nadie antes había caminado, un lugar olvidado por hombres y enanos, una senda que solo Santino podía ver, pues sus ojos eran inmunes a la crueldad del hombre moderno, a la sociedad imberbe que sometía a niños como él a ser grandes empresarios y vestirse de traje, a llamarse Eduardo o Raquel y asistir a facultades enormes donde todos se confundías con todos. Por todo ello el niño metiose por el Sendero de los Llantos.
Al principio todo era arboleda y aroma a tierra fresca a su alrededor, pero a medida q Santino adentrabase en el sendero, la claridad del día iba apagándose, los arbustos se hacían mas pequeños cada vez y ya no se oían ruidos ni se sentía el aroma de los chori.
Santino no se percataba de todo esto, en principio por su mudez, pero mas que nada porque iba distraído, siempre alegre y vivaz, pensando en nada, viviendo la vida minuto a minuto, sin querer mirarse al espejo, sin meditar consecuencias y ligero como en viento.
Mas cuando la oscuridad apareció de repente como un fantasma de la ópera, Santino tuvo miedo.
Y como si hubiera una flecha gigante y azul sobre su cabeza, dirigiendo cada movimiento del pibe, Santino hizo un giro de 43° a la derecha y caminó 9 pasos. Y allí estaba ella otra vez. Si Santino hubiese podido hablar, hubiera dicho: “pero la reputa madre, será de dios, otra vez????”
Sus ojos inyectados en sangre mostraban la indignación que le producía ser perseguido por la designia del señor y en contra de su voluntad. Ella, ella lo miraba con amor, como si ese niño regordete y comilón fuese su propio hijo; y por ello, levitando y con las manos alzadas en dirección al peregrino, pronunció las palabras que Santino tanto aborrecía:
-Halajalama tu niñit, saxcieri locurae designaum providence máximum prectum
Y comenzó a acercarse al niño, siempre levitando unos centímetros por sobre el nivel del suelo justo en el instante en que Santino estaba mentalmente mandando al mundo entero a la re mierda y dabase la vuelta para escapar de aquella señora que no se cansaba de acecharlo.
Ella lo entendía, porque había pasado por eso, sabía exactamente lo que el niño sentía y no podía dejar de identificarse con aquel ser tan regordete, tan celestial, tan…tan adelantado a su época.
Pero también entendía que el tiempo se terminaba. Ella no quería asustarlo, pero en ese mismísimo instante levantó su pierna izquierda, pronunció el nombre de Santino al revés y elevándose cada vez más y más, produjo en el cielo un remolino violeta.
El niño
El niño, entre sorprendido y asustado, la miró. Se miraron. A su alrededor, la nada. Todo era violeta y ellos, en medio de ese gran torbellino, se miraban inmóviles. El sabía que esta vez iba a tener que actuar. Y ella, dejando de levitar, pisó el suelo con sus pieses desnudos, sacó de su gran manga de mago una agendita pequeñita y extendió su mano para dársela al niño. Él, la tomó indeciso, con cara de ojete y al abrirla y leer la primera hoja, entendió que ya nada sería igual para él ni para todos sus compa.
El destino por fin, podría hacerse el boludo, seguir mirando loco por meri y tomando grapita, total, el niño, podría ocuparse de todo. El mundo, estaba salvado.
Sole de las estepas del sur.
Pd: Si no se entiende la letra, la próxima no lo leas viste?? (con voz quebrada como Mabe sabe bien quien)
Pd3: si alguien se sintió tocado, no es la intención de la autora causar ningún daño moral, social o marital con esta obra, yo solo hago pop.