11/10/09
A ella la conocí hace muchos años, varios años después de conocerla dejó de ser una compañera de generación para ser una colega, ratito después fue mi amiga y luego (también) mi compañera de trabajo. Hoy, ella, es una de esas personas con las que Camino y casi escucho sus pasos haciendo huella. Mis pasos quieren a sus pasos. Mis huellas son más felices porque saben de las de ella cerca.
A él lo conocí varios años después de conocer a aquella hippie. Recuerdo que la primera vez que escuché sobre él, yo estaba tomando con su actual mujer una cerveza en una barra del mercado del puerto. Ese día ella no era aún su mujer, ese día él aún no era Uno de Esos Amigos. El, es una de las personas con quien más fácil conjugo el verbo disfrutar. El, mi amigo, forma parte de la lista de las personas más buenas que conozco.
Hace unos años, poco años, ella y él festejaron sus cumpleaños juntos, sus amigos, (dentro de los cuales me incluyo) armamos una búsqueda del tesoro para jugar, y festejar, en esa de noche de verano. El tesoro era unos marca libros para tod@s con la foto de ambos y una frase que decía “ ¿qué haría la risa si ellos no existieran?”.
Ellos, los que tanto trabajan en la producción de risa, son Lí y Taba. Ellos, además de productores de risa, son creadores de infinidad de momentos en los cuales lo vivo Siempre está presente. Ellos, mi amiga Lía y mi amigo Tabaré, son unos de esos seres de quienes La Vida, seguro, se debe nutrir.
Esos seres, a quienes mis letras espero le muestren lo mucho que los quiero, van a ser papás. Lia y Taba, nuevamente, nos regalan Vida.
Unión de metáfora y realidad.
Amor que brota
e invita
a brotar.
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Tengo fotos mucho más artísticas pero que contienen menos símbolos que hacen a Lia y Tabare. La foto está llenita de ustedes!