Año 1983 d.C. Alrededores de marzo. Sala de espera de reencarnaciones en el limbo interdimensional. El alma de quien llamose Gumersindo Vélez-Martín en su último paso por la existencia terrenal sostiene un papelito de caprichosa forma sobre el que figura un número impreso. Las cifras del enorme marcador que reina en la sala no dejan de ascender a velocidad vertiginosa. Le llega el turno a Gumersindo. El desdén con el que le trata el tipo de la ventanilla es infinito y eterno:
- ¿Reencarnación ordinaria?
- S... sí.
- Vale, chaval, elige superpoder, invita la casa. A) Volar B) Fuerza sobrehumana C) No aburrirte nunca
Todo esto era para decir que echarse fotos haciendo muecas en el espejo es propio de alguien al que le suelen preguntar "¿tú no te aburres nunca o qué?". Expiación del egologuismo, jó.
deberian hacer una sitcom de reencarnaciones, algo entre comedia de urgencias y bollywood