Mi primer parque... mi primer río...
11/25/09
Hay quien pueda pensar que mi mente siempre está en un interminable viaje, que soy nómada errante por experiencias, reflexiones y deseos; quizá esté en lo cierto, después de todo, mi memoria ve la luz viajando, mis recuerdos nacen en un lugar lejano y tal vez por eso sé que las fronteras no son más que líneas imaginarias de un inconsciente colectivo alimentado por una realidad creada a conveniencia. Para que todo quede como está, para que quien se mueva no salga en la foto.
He aquí una imagen cualquiera, o por lo menos eso se podría pensar a simple vista: un río, su verde ribera, un puente al fondo... pero no es un sitio cualquiera para ese niño que un buen día se baja del carricoche y empieza a corretear por ese interminable césped, para el que la misma imagen que se ve sobre estas líneas marca el comienzo de su uso de razón, bajo la atenta mirada de su madre y entre curiosos columpios de madera.
Ese niño que, más de veinte años después, crece para escribir ésta y otras muchas líneas, convertido en un hombre. Ese hombre que ahora cierra los ojos y trata de mirar lo más atrás que puede, lo más allá que le deja su recuerdo, y se topa con esta imagen, de ese puente, ese río, ese césped y ese parque.
Volver... ha sido una constante a lo largo de estos años... mas ya va haciendo tiempo, demasiado, que aquel lejano lugar no aparece ante mi más que en ensoñaciones como esta. Y siento que necesito regresar a mi primer parque, a mi primer río... a la primera imagen que reconoce mi memoria. ¿Cuál es la vuestra...?
[Río Garona, Pont Neuf; Toulouse (Francia)]