"Mediocre hasta la opresión", dijo Melville de Roma. A Longfellow le deprimía. Joyce dijo: "Roma es como un hombre que se ganase la vida enseñando el cadáver de su abuela"
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Roma que te meas en las puertas de las iglesias, Roma abarrotada de gatos como una casa abandonada o como una vieja solterona, Roma en la que el cardenal folla con el monaguillo y la matrona con el hijo de la portera, te pareces demasiado a los hombres.
Quanto mi paciacce la Gradisca! (y sus tetas)