11/11/09
Dentro del catálogo de grandes cosas que le pasan a uno en un ambiente no de miseria moral, pero sí de cierta miseria espiritual, que a fin de cuentas viene a ser lo mismo pero cambiándole un poquito el nombre, me vengo a referir a lo siguiente. Uno se siente arropado en circunstancias difíciles por los suyos, o bien, siente que siendo un individuo, con sus cosas y sus diferencias, sus virtudes y su ropa comprada en sitios, lo tiene todo más o menos todo resuelto. También se siente uno muy a gusto como francotirador cultural, o como cazador de impresiones, o como analista de ciertas tendencias. Pero como ninguna de las frases anteriores tiene un sentido concreto, sino que las pongo para ir calentando los dedos por que hace frío en esta mierda de sitio, pues más o menos os vais haciendo a la idea de qué va todo. Luego al final, igual se entiende mejor.
El otro día, cuando estuvo por aquí Evander, estuvimos tomándonos unos cinquens en el Casti. Como Evander hace un huevo que no viene, pues estuvimos, como siempre, repasando los Grandes Éxitos. El que se casó, el que no, el que anda perdido, el que anda centrado. Uno que fue catalogado como 'centrado', fue el L. Un crack de los nerviosismos en su época juvenil, al que se le temía y respetaba por su afición a armarla. Nada demasiado peligroso, pero tenía cierta reputación. Al L. se le iba a veces la pinza. Ahora no. Ahora es un tío más o menos centrado. Tenía novia.
Ayer volvía yo del curro, me pasé por el Bonarea a por pan y cruzando el semáforo, atontolinado por el frío y por el constipado mortal no me di cuenta, pero al parecer una moto con dos ocupantes se había dado con un coche. La moto paró cerca del Casti y el pasajero hacía gestos de haberse hecho daño con algo. Yo no lo vi. Pero intuí que los del coche de un poco más atrás, en doble fila, habían tenido algo que ver. Vamos, que supongo que el notas al abrir la puerta sin mirar le había dado al de la moto. No demasiado, de chaspi, pero suficiente.
Y a lo lejos, mientras estoy indagando, veo al L. Viene hacia mí y me saluda. Yo no era amigo del L., pero de verle en el bar, o cuando iba con el M. y el J. me reconoce y me saluda casi siempre. Ayer también. Incluso creo que me iba a dar la mano, pero al tenerlas ocupadas con las bolsas no pude. El caso es que viene, me da una palmada en el hombro, me pregunta qué tal, y suelta lo siguiente.
- 'Vaya toque se ha dado ese con las prisas. Es que tenemos todos mucha prisa. Las prisitas de la gente, que vamos todos locos. Joder tío, es que estamos todos locos. Que tendríamos que ir todos con pistola, joder. Con una pistola, y se acabó el rollo'.
Me metí en el Casti, asustado, pensando en que se me exaltaba y acababa sacando una pistola de verdad. Hice el paripé y me subí a casa rapidito a hacerme unas espinacas con pechuga.
Efectivamente, el L. está mucho más centrado, pero las cabezas no se pierden, y a poquito que le empujas...
Y sobre lo que veníamos tratando un poco más arriba, pues es ese el sentido. Osea, que poca cosa más. Que ir tirando. Que ir pasando el rato con pocas cosas que contar. Con lo mismo de siempre. Con las mismas historias repetidas, pero cambiándoles el nombre a los personajes. Y eso.
Con estos fríos he tenido que poner el nórdico en la cama. Estaba colocándolo y sacándolo de la bolsa antesdeayer, cuando me di cuenta de que no hacía tanto que lo había quitado. Que hace poco que yo había estado durmiendo con nórdico. Que el verano, o los meses estos de calor, se han pasado muy deprisa. Sin nada que poner así que yo me acuerde.
Si acaso, y me voy acordando, ya iré comentando. Pero así, gordo, gordo, nada.
Otros están peor, claro.
Ahora has sacado el nórdico?, yo lo saqué hace ya.... que soy friolera!!!.
Abríguese!