11/23/09
Es indudable que no hay respuesta ante esto. Es lo que hay y no hay más que hablar. No hay nada que decir. Podemos darle las vueltas que queramos, pero lo que es, es. No podemos ir más allá. Es lo que pasa, y lo que pasa es ahora, no podemos plantearnos un más allá. Y no hay futuro, porque estéticamente el futuro es algo que ya hemos visto. Y si no lo hemos visto no merece la pena. Y no hay más que hablar. Y ahora entran los que van a hablar y no parecen de los nuestros. Son de los nuestros. Pero no lo parecen. De hecho, ellos ya no son de los nuestros, y quieren que nosotros seamos de los suyos. Hace tiempo que no son de los nuestros. Los nuestros están escondidos. Están escondidos en un sitio en el que todo el mundo les ve. Y todo el mundo ve como, aunque están escondidos, se buscan entre sí para matarse. Lo demás tiene muy poca importancia en su conjunto. Lo demás es ir hablando y soltándo lastre. O acumulando lastre. Mejor acumular. Acumular coartadas que nos sirvan para decir que ya estaba bien como estaba y que lo mejor es ir acumulando. No se debería permitir repetir una palabra dentro de la misma frase. U oración. Oración compuesta. Es el momento de decir que realmente lo mejor que nos puede pasar es que llegue el viernes. Es el momento de pensar en que hay que aclarar los términos. Es el momento de considerar que si puede ser, me gustaría verla a la luz del día, con luz natural, a las nueve de la mañana, para ver si merece la pena continuar con el encantamiento. Es la hora de pasar página y decir que lo que es, es, y no volverá a ser como fue. Es el momento de poner los puntos sobre las íes e iniciar el camino hacia ninguna parte. Los nuestros están escondidos. Será el momento de ir hacia dónde están y jugar con ellos al escondite a la luz de todo el mundo. Es el momento de hacer todas las cosas a la vez. No podemos seguir pensando como lo estamos haciendo. No os queremos hacer daño, sólo queremos que sepáis que estamos aquí. Es la hora de subirse a la montaña y bajar de ella. Es la hora de presentarse ante los demás con la frente despejada y el pensamiento claro y decir que ya no se va a pensar más. Es el día en el que nuevamente hacemos propósito de no volver a repetirnos. Las cosas son como son. No hay esperanza de que sean de otra manera, pero podemos jugar realmente a pensar que si. Es bonito pensar que si. Es gratificante levantarte por las mañanas con la conciencia tranquila. Sabiendo que estás haciéndolo. No vale quejarse nunca más. No vale decir que todo está perdido. No vale arrugarse ante las circunstancias. Quizás no se entienda demasaiado lo que estoy diciendo. Quizás lo entienda todo el mundo y sepan que es todo una patraña. Lo mejor de todo esto es que lo puedo decir sin que me rompan las gafas. Los que tenemos gafas somos personas. Los que tenemos gafas queremos verte cuando vamos a buscarte. Los que llevamos gafas queremos dejar de buscar excusas para ir a buscarte. Es la hora de no hacer más el canelo. Es la hora de ponerle los tacos en la cara al juego bonito.
Una ostia guapa en toda regla!