...De pronto me di cuenta de que ya estábamos en paz, que por algun razón misteriosa habíamos llegado juntos a estar en paz y que de ahí en adelante las cosas imperceptiblemente comenzarían a cambiar. Como si el mundo, de verdad, se moviera. Le pregunté qué edad tenía. Veintidós, dijo. Entonces yo debo tener más de treinta, dije, y hasta mi voz sonó extraña.
(R. Bolaño/ LLamadas Telefónicas/ Sensini)
On September 15 2007
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