Sesenta y ocho.
12/26/09
Sesenta y ocho son los años que mi padre cumpliría hoy, si no hubiera tenido que despedirse triste y apresuradamente el pasado Febrero. Creo que para él fue demasiado poco tiempo en este planeta. La medida del tiempo varía según el reloj con el que se lea el recuento de minutos, pero estoy convencida de que para él, fue muy poco. Para mi también.
Mi padre fue una persona muy especial, tenía las orejas más suaves del mundo y una mirada brillante que contagiaba de entusiasmo a cualquiera. No solo creía en que todo era posible, sino que casi siempre transformaba sus sueños en algo real. Creía de verdad en las personas y confiaba cien por cien en aquellas a las que quería. Vivía apasionado por su trabajo, y trabajaba para vivir de su pasión.
Era valiente y muy fuerte, jamás se rindió ante nada, ni tan siquiera ante su propia muerte.
Cuando era pequeña siempre me contaba siempre el mismo cuento para dormir, y de mayor me seguía contando otros muchos cuentos que me hacían sentir ilusión por la vida.
Mi padre me enseñó a soñar.
Te quiero y te echo profundamente de menos.
[Texto que le quería dedicar a mi padre el 24/12 pero Sr. Fotolog no me dejó]
Pues seguro que desde algún lugar lee este texto con la misma pasión con la que disfrutaba de su trabajo y te leía cuentos.
Y seguro que tu mejor consuelo en su ausencia es el recuerdo de las sonrisas que le arrancaste durante 67 años.
Un beso