Eras mi hermosa media naranja; pero preferiste pasar a ser una fruta podrida llenando el vacío de ese cerdo. Jugaste con mis cuerdas por mucho tiempo, retorciendo mi mente y destruyendo todos mis sueños; me cegaste. Solo prometiste mentiras dejándome viendo y oyendo tus risas, riéndote de mis llantos. Y usando los mismos encantos con los cuales ocupaste mi vida en la temporada baja hiciste que te perdonara, solo para agrandar aun más mis cuernos; se ve que realmente querías esto. Me llevaste a tu hábitat natural, a este infierno donde todo eso vale; este laberinto sin fin, de náufragos en días numerados. Dirigiste tú sola la construcción de tu adiós, porque ningún hombre pudo llegar a valer todo lo que sufrí, todo lo que me viviste pidiendo que te hiciera sufrir. Tirada en el suelo llorando lo que yo lloré por vos, con tus venas bombeando ese miedo inevitable de la autodestrucción. Y este juego que creíste de niños, como única y soberana reina, termino dejándome correr a través de vos. Ahora yo te controlo, a vos y a tu inanimado cuerpo. Y aunque me dejaste en esta eterna soledad, soy generoso y te dejo descansar en paz.
Sorry - only Fotolog members can leave guestbook comments.
Eras mi hermosa media naranja; pero preferiste pasar a ser una fruta podrida llenando el vacío de ese cerdo. Jugaste con mis cuerdas por mucho tiempo, retorciendo mi mente y destruyendo todos mis sueños; me cegaste. Solo prometiste mentiras dejándome viendo y oyendo tus risas, riéndote de mis llantos. Y usando los mismos encantos con los cuales ocupaste mi vida en la temporada baja hiciste que te perdonara, solo para agrandar aun más mis cuernos; se ve que realmente querías esto. Me llevaste a tu hábitat natural, a este infierno donde todo eso vale; este laberinto sin fin, de náufragos en días numerados. Dirigiste tú sola la construcción de tu adiós, porque ningún hombre pudo llegar a valer todo lo que sufrí, todo lo que me viviste pidiendo que te hiciera sufrir. Tirada en el suelo llorando lo que yo lloré por vos, con tus venas bombeando ese miedo inevitable de la autodestrucción. Y este juego que creíste de niños, como única y soberana reina, termino dejándome correr a través de vos. Ahora yo te controlo, a vos y a tu inanimado cuerpo. Y aunque me dejaste en esta eterna soledad, soy generoso y te dejo descansar en paz.