II_ Podéis pasar. Dice Gertrudis señalando con un movimiento lento e impreciso la puerta que aparece unos metros más arriba. Voy a hacerme un colacao, tengo televisión, vieja, como yo, pero aún funciona. Me gustaría tener compañía esta tarde, estoy algo rara.
Las dos muchachas se quedan en silencio mirándose para luego, deslizando las espaldas contra la pared, incorporarse.
Las dos son morenas, y vestían camiseta negra de tirantes, con aros en las orejas y piercing en labios y nariz. El maquillaje de sus ojos contrastaba fuertemente con su piel blanca. No aparentan ser menores de edad. Entran en el piso. En el balcón, con las ventanas abiertas, un par de geranios son la única nota de color. El gris cubría monótonamente la estancia. Todo lo contrario que el estallido de color del barrio en este día. Banderas por doquier con los colores arcoíris, gentes alegres entran y salen de tiendas y bares, dificultando la circulación de estas calles estrechas del barrio.
La anciana hablaba no hace mucho en la panadería con Roberto, cuando este apareció para reclamar a su compañero un minuto. Lo necesitaba para colocarse el penacho de plumas rojas sobre su rapada cabeza.
_Hablando serio, Roberto, ¿crees necesario ir de indio, solo con taparrabos, para manifestar tu felicidad con Manuel?
_Jajaja. Manuel no ha podido retener la carcajada al contemplar la estampa.
Arriba en el pisito de la anciana, se esfuman las prisas, no hay relojes. Las sirenas de ambulancias y policías parecen incapaces de penetrar.Gertrudis apareció de repente con una bandeja de madera coloreada, con tres vasos de leche y el bote del ColaCao, dejándolo sobre la única mesa. _No tengo azúcar, la paga no da para mucho, pero la leche esta fresquita.
_Yo tengo una nieta. Será de vuestra edad. Es muy guapa, pero su madre se tuvo que ir a Sevilla, y desde entonces no la he vuelto a ver. Como no tengo teléfono, tampoco se mucho de ella. Dijo Gertrudis, para romper el silencio. Le hubiera gustado que una de sus invitadas fuera su nieta.
Kati, la chica que en la escalera se había dirigido a la anciana, se le acercó.
_Yo no puedo beber leche, me sienta mal, pero muchas gracias, solamente queremos descansar un poco. Voy a intentar que Ana se lo tome, lleva desde ayer sin comer nada, y no ha pegado ojo en toda la noche. Si no le importa, dormiremos un rato.
_Estaréis mejor en mi cama. Aunque quiera apenas puedo dormir, y menos a estas horas del día. Venga, sin tonterías, a la cama, y beberos el colacao.
http://www.youtube.com/watch?v=7CdZlQsBUIISOÑAR CONTIGO Zenet
Me gusta niño, me gusta ..
Un beso