Chii
6/12/08
En la era de los persocoms, apareció uno especial. Uno que era capaz de sentir del mismo modo que los humanos pero, que fue reseteado y olvidado, siendo puesto en manos de quien no comprendía el valioso tesoro que tenía entre sus manos. Esta maravilla única en el mundo se llamaba Chii. Chii fue encontrada en la basura por un humano que en cuanto la vio, se prendó de ella simplemente por su belleza exterior pues, su base de datos, tenía lo básico, lo mismo que cuaquier otro persocom. Pero, este nuevo amo no permitía a Chii contacto alguno con cualquier otro humano, no fuera que alguien al hablar le devolviese a lo que é cosideraba de su propiedad la memoria perdida. Pero Chii no precisaba hablar con nadie, una voz interior le decía que había más... mucho más tras las palabras y atenciones de aquel ser a quien obedecía. Salió un día y conoció a Kotoko, otro persocom pero en esta ocasión, un portatil. Con Kotoko descubrió que hay amos que dan libertad a sus persocoms y que muestran el afecto por éstos sin presionarlos ni obligarlos a permanecer a su lado, sin manipulaciones.
Chii jamás regresó junto aquel amo. Se sentó a esperar a que alguien diese con ella, pues no sabía dónde buscar la persona que fuese sólo para Chii. Y entonces, un humano pasó a su lado. Era un humano diferente al resto, cabello oscuro, ojos ardientes... demasiado ardientes. Su cuerpo estaba tirado en el suelo pues ya no le quedaba demasiada batería pero, de sus labios salió la palabra: "Satanás" y, aunque no fue más que un débil susurro, aquel ser se volvió y la miró exclamando: "¡Por fin te encuentro!". No hizo preguntas, no permitió que Chii se disculpase por nada de lo que hubiese hecho. Sólo la tomó en brazos y la llevó a su mundo infernal donde Chii supo que anteriormente había encontrado la felicidad. Poco a poco, la energía volvía al cuerpo del persocom pero, la mayor carga para su batería llegó cuando los labios de él rozaron los suyos y sus manos se perdieron bajo su ropa diciendo "Borremos esta noche cada marca o recuerdo que pueda quedar en tu memoria".
La luna iluminó la estancia, la negra seda envolvió los cuerpos desnudos que se unieron y amaron hasta el éxtasis y, al acabar la noche de ternura y lujuria, ambos se abrazaron y él besó su frente: "Duerme, la pesadilla ya terminó. Ya sólo habrá muy dulces sueños". Y Chii durmió abrazada al ser que sabía había sido hecho exclusivamente para ella. Con sus virtudes y defectos... Satanás era... la persona sólo para Chii
Te quiero
Morgana
Espero que te guste como disculpa de mis ausencias.
Miles de millones de ardientes besos y caricias de estas gélidas manos que sólo aceptan el calor si proviene de tu cuerpo.
Morgana