12/24/09
~ Necesitaba escribirte, porque, aunque te parezca mentira, o exagerado, sé exactamente todo lo que te está pasando. Y no porque sea mago o adivino. Ni siquiera, por alguna intuición especial. Sino porque todo lo que sentís en este momento, yo también lo sentí antes.
Sé de lo doloroso que es romper con alguien sin tener la absoluta certeza de que se está decidiendo lo correcto. Sé lo que cuesta llenar ese vacío, cuando llega la hora en que diariamente se encontraban, en su casa o en la tuya. Sé lo que recorre tu mente cuando volvés a ir a cenar a la casa de esa pareja amiga, y ahora una silla queda desocupada, pero llena de una presencia ausente e invisible. Sé lo que se sufre los domingos a la tarde, cuando la soledad te atormenta y los malos pensamientos buscan confundirte. Sé sobre las lágrimas que afloran cuando pasan por tus manos las viejas fotos y cartas que reflejan los tiempos felices. Sé como te dejan sin palabras los acordes de esa canción que estaba sonando en aquel día tan especial y que ahora, algún programador cruel decidió mandar al aire sin aviso previo, cuando estabas escuchando tu radio favorita. Sé que te preguntás si no debías haber seguido intentándolo, que necesitás que la gente que te rodea te escuche una y otra vez, que te apoye y te aliente a mantener tu decisión, que en cada conversación buscás autoconvencerte a través de tus propias frases, que a veces repetís como un cliché, y también sé que aunque prefieras guardártelo para vos, interiormente pensás que nunca más vas a sentir algo tan fuerte por alguien, porque... a tanta gente escuchaste afirmar que esos sentimientos solo llegan "¡una vez en la vida!!"... y porque tal vez, hasta conocés a alguien que se casó con otro, pero que todavía seguía enamorada de quien había sido su pareja anterior. Sé, además, lo que te cuesta explicar tu falta de ganas, cuando tus amigos te insisten con que "ahora tenés que salir..." y te quieren presentar a alguien a quien no tenés el menor deseo de conocer. Y sé del vacío que te invade cuando tenés que volver a caminar sola, justamente ahora que estabas tan acostumbrada a caminar de a dos.
Pero, te digo, y aún más, te lo aseguro, que de este torbellino de dolor en el que estás inmersa, también se sale. Lo importante es que tuviste el coraje enorme de romper con una situación que ya no le hacía bien a nadie. Te costó mucho, claro... noches de insomnio y llantos escondidos. Vaivenes emocionales, irritación en tu carácter, que seguramente causó alguna discusión con los que están más cerca tuyo. Y esa sensación contradictoria, tan fea e indescriptible, de saberse en medio de un sitio del que no se quiere o puede salir, pero en el que ya no se puede o quiere estar más.
Lo querías, claro. Y tal vez todavía lo querés. Por eso fue tan difícil dar este paso. Y aunque ya venías madurando esta resolución desde hacía meses, lo terminaste de decidir ese día en el que, llorando y con un nudo en la garganta, ahogada en una innecesaria pero últimamente demasiado repetida angustia, te diste cuenta finalmente de algo que es tan simple, que muchos no advierten su basamento esencial: que se está en pareja para ser feliz, y no para sufrir. Que el amor no consiste en herir al otro, sino en cuidarlo. Que tenemos el deber de no resignarnos. Que no estamos en este Mundo para autoflagelarnos, sino para alcanzar nuestra propia realización y obtener la felicidad, dándole a ella la forma y los contornos que cada uno de nosotros haya soñado.
Que Dios, Jesús, Buda, Alá, Mahoma, Jehová, la Pachamama, o Quien sea Aquel en quien cada uno de nosotros eligió creer, nos puso aquí no para martirizarnos y vernos sufrir, sino para que estemos bien y disfrutemos de su bellísimo universo.
Y aunque tampoco lo creas, eso tan fuerte que todavía sentís por él, también va a transformarse. Con el tiempo será un recuerdo, que podrá ser grato o no, pero que no pasará de ahí. Algo definitivamente pasado, que reconocerás mucho después, como un escaño valiosísimo en el gran ascenso hacia tu propio autoconocimiento, y que te servirá para poder construir mucho mejor lo nuevo, lo que ya está en camino, aunque todavía no lo vislumbres.
Lo sé, porque a mí también me pasó. Y porque cuando los nubarrones quedaron atrás, y el sabio orden de Quien todo lo rige decidió volver a ordenar todas las piezas de su gran juego, la vida me dio la dicha enorme de descubrir que contrariamente a lo que yo mismo había sostenido hasta entonces, un amor mucho más grande estaba esperándome, más cerca de lo que jamás me habría imaginado.
Aaaaaaaaah fiesta :D a joder se a dicho ;)
Bernardo Daniel Rios.: gracias por ser un hermano con todo lo que la palabra trae... molesto, jodon y, cariñoso ^^ Compañero de cagadas :P sabes que te banco :)