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Por lo que sé, son sólo las religiones monoteistas, o sea las hebraicas, aquellas cuyos creyentes estiman como un delito quitarse la vida a sí mismos. La cosa es tanto más sorprendente cuanto que ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se puede encontrar una prohibición expresa en tal sentido y ni siquiera, una decidida desaprobación de ese acto. Por ello, los predicadores de religiones se ven obligados a fundar su condena del suicidio en sus propias razones filosóficas, que, por lo demás, son de tan escaso alcance que se ven obligados a suplir la debilidad de sus argumentos cargando el acento en las expresiones de su horror, o sea con insultos. Así nos toca oír decir que el suicidio sería la más grande vileza, que sería posible sólo en un estado de locura, y otras sandeces de este género. O también la frase, privada de sentido, según la cual el suicidio sería injusto, mientras evidentemente nadie en el mundo tiene un derecho tan incontestable sobre nada como sobre su propia persona y sobre su propia vida. Como ya he dicho en otros lugares, el suicidio se suele incluir entre los delitos y, por ejemplo, en la Inglaterra plebeya y beatona, se le castiga con una deshonrosa sepultura y la confiscación del patrimonio del suicida, razón por la que el jury casi siempre reconoce la locura. Dejemos decidir sobre este punto, ante todo, al sentimiento moral y comparemos la impresión que nos causa la noticia de que un conocido nuestro ha cometido un delito, por ejemplo un asesinato, un acto de crueldad, una estafa o un robo, con la noticia de su muerte voluntaria. Mientras la primera nos suscita una viva indignación, un estupor extremo, la llamada al castigo o a la venganza, la segunda noticia nos provocará tristeza y compasión, a las que con frecuencia se acompañará una cierta admiración por su coraje, en lugar de la desaprobación moral que acompaña a una mala acción. ¿Quién no ha tenido conocidos, amigos o parientes que se han ido voluntariamente de este mundo? ¿Y deberíamos pensar en ellos con horror, como si hubiesen sido delincuentes? Nego ac pernego (digo no y mil veces no). Más bien soy de la opinión de que los curas deberían ser provocados por una vez a decirnos explícitamente con qué derecho, sin poder indicar una autoridad bíblica cualquiera y sin tener ningún argumento filosófico válido, condenan como un delito una acción que han cometido tantos hombres por quienes sentimos amor y aprecio, y rechazan a los que se matan los honores de la sepultura, dejando bien claro que se exigen razones y no frases vacías ni insultos. Que el derecho penal prohiba rigurosamente el suicidio, no es un argumento eclesiásticamente válido. Además, el argumento es perfectamente ridículo, pues, ¿qué castigo puede disuadir a quien busca su muerte? Si se condena el intento de suicidio, entonces, lo que se castiga en realidad es la falta de habilidad a causa de la cual el suicidio no se ha consumado.
Los antiguos estaban muy lejos de considerar el tema desde esta perspectiva: "Opinamos -dice Plinio- que no se debe amar la vida hasta el punto de prolongarla a toda costa. Quienquiera que seas tendrás que morir, tanto si has vivido bien como si lo has hecho de modo nefando y vicioso. Por eso, que cada uno tenga ante todo como remedio para su alma la idea de que, entre todos los bienes que da la naturaleza al hombre, ninguno es mejor que una muerte precoz, y en la muerte lo mejor es que cada uno se la pueda procurar cuando quiera" (Historia naturalis, libro 28, capítulo I, 9, ed. Bipontini). Y todavía dice más: "Afirmamos que tampoco Dios lo puede todo, pues incluso si quisiese no podría decidir morir, algo que, en cambio, ha permitido al hombre como el mejor regalo en medio de tantos sufrimientos de la vida" (libro 2, capítulo VII, 5). En Massilia, en la isla de Ceos, el magistrado ofrecía públicamente la copa de la cicuta a quien alegaba razones válidas para quitarse la vida. Y los héroes y sabios de la antigüedad, ¿no han puesto fin a sus vidas con la muerte voluntaria? Aristóteles dice que el suicidio es una injusticia contra el Estado, aunque no contra la propia persona que lo comete (Ética a Nicómaco, V, 15). Y Estobeo, en su exposición de la ética de los peripatéticos, cita la proposición: "Los buenos han de abandonar la vida ante desgracias excesivas, pero también los malos han de abandonarla por muy afortunados que sean" (Eglogae ethicar, II, c.7). Y, en sentido análogo: "Por eso se debe tomar mujer, engendrar hijos, participar en la vida política, etc. y, sobre todo, amando la virtud, conservar la vida, dispuestos a abandonarla si la necesidad lo requiere". [...]
Arthur Schopenhauer (El dolor del Mundo y el consuelo de la Religión)
operacionmafalda said on 6/28/08 9:47 AM …
Schopenhauer es genial, me obsesione con él al leer "Metafsica del amor"...
me encanta tu flog.
besos.
duckie__boy said on 6/30/08 3:51 AM …
Me encanta Klimt.
Y Schopenhauer (no sé si has leído su "Tratado sobre las visiones de fantasmas", sorprendente!).
Sin embargo me da que no vivó un suicidio de cerca.
No voy a posicionarme (no tengo una opinión formada definitiva). Tan sólo diré que si una pulsión homicida me moviera, no hacia mi persona, sino hacia quienes me quieren, me suicidaría. El problema es que con el suicidio no sólo el suicida muere: muere la vida de quienes le quieren, que la viven en el mejor de los casos como muertos en vida de ahí en adelante. Y cuando sucede, no se piensa en heroísmo, sino en la medida en que hubiera podido evitarse, en el grado de desidia que hizo que no nos diéramos cuenta de lo que sucedía...
rarecure said on 7/6/08 10:55 AM …
MEEELOOOOO UNA CAÑAAAAAAAA
freixenet said on 7/11/08 10:51 AM …
me gusa klimt y fluorescente mas
mygotsbuits said on 6/28/08 8:44 AM …
ufff kerido labio...hoy he puesto los mios...y mi diente macarra
me sorprende q hoy dos de mis contactos actualicen hablando del suicidio....
me ha ecantado q vuelvas..aunq esto esmuy largo para leerlo ahor ..ya mme entiendes...verano,calor...siestaaaaaaaaaaaaaaaa
tuviste tu bocatodo demar???