- « Previous
- Next »
A menudo, viene a visitarme el dolor.
Yo diria incluso que somos amigos intimos.
Viene y se sienta a mi lado y pasamos horas hablando.
Suelo preguntarle el porque de sus visitas.
Ah! Pero el dolor es caprichoso y no siempre responde.
A veces viene de manera tan palpable que hasta puedo abrazarlo
y es entonces cuando las lagrimas inundan mi rostro.
Otras, viene tan etereo que lo percibo como apenas una niebla.
No me habla pero nubla mi vision de la vida.