7/15/09
Hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo, hasta aquí había apostado a inventar la verdad, pero vos encontraste la manera -una manera tierna y a la vez implacable- de desahuciar mi amor. Con un solo pronóstico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible, lo envolviste en nostalgias, lo cargaste por cuadras y cuadras. Y despacito, sin que el aire nocturno lo advirtiera, ahí nomás lo dejaste, a solas con su suerte (que no es mucha). Creo que tenés razón: la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo. Hace mucho, muchísimo que yo no me enfrentaba como anoche al espejo, y fue implacable como vos, mas no fue tierno. Ahora estoy solo, francamente solo. Siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado -