7/5/09
(...) Pero hasta el más audaz de nosotros tiene miedo de sí mismo. La mutilación del salvaje tiene su trágica supervivencia en la renuncia de sí mismo que frustra nuestras vidas. Y somos castigados por ello. Cada impulso que luchamos por estrangular,germina en el espiritu y nos envenena. El cuerpo peca una vez,y acaba con su pecado,porque la acción es una especie de purificación. Nada queda entonces,exepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un arrepentimiento. El unico medio de librarse de una tentación es ceder ante ella. Resistan, y tu alma se enfermará de deseo por las cosas que se ha prohibido a sí misma,y de concupscencia por aquello que sus leyes monstruosas han hecho ilícito y mounstroso. Se ha dicho que los grandes acontecimientosdel mundo tienen lugar en el cerebro.En el cerebro también,y sólo en el cerebro,tienen lugar los grandes pecados del mundo(...)
Buena suerte y más que suerte sin alarma-