Merry X-Mas.

Otro vigésimo quinto se aproxima; las luces se encienden, los regalos se empapelan, los pinos se cubren de glamour. La rutina festiva ya abrazó estas nuevas vísperas llenando las mesas y los corazones de regocijo navideño.
Ofertas, promociones, rojo y blanco por doquier, artificios despilfarrados de luces seductoras y excesos socialmente no permitidos en otras fechas. Hombres disfrazados absorbiendo esperanzas infantiles al ritmo de risas frívolas por parte sus padres y flashes segadores como la mentira misma.
Parámetros culturales distorsionados, realidades sociales diferentes con canastas navideñas según ingresos “básico y ejecutivo” son los extremos, para que nadie se quede sin la sidra ni el pan dulce.
En fin… creaciones sociales de antaño que no escapan a nuestras necesidades.
Vigésimo quinto he dicho, pero no de Mayo; la fiesta no es nuestra, pero la seguimos, ¿o la perseguimos? ¿Estaremos obsesionados con ella? ¿Qué es, realmente, Navidad?
La palabra Navidad (en este caso con mayúscula por el contexto social y religioso que conlleva) proviene del latín nativitas, que tiene mucho que ver con la palabra nacimiento. La Navidad de Cristo. El más grande entre los grandes, quién se sacrificó por nosotros, quién es misericordioso y, como si fuera poco, carpintero; pero no vayamos tan lejos… volvamos a Su Navidad. María, José, Melchor, Gaspar y el Negro Baltazar (¿nunca se pusieron a pensar porque en la canción dicen “negro Baltazar”, no es racista, acaso, para una canción ultra popular infantil y de vísperas de misericordia?), y, finalmente, Jesús de Nazaret. Ustedes se estarán diciendo “este comunista de educación estatal se está olvidando de San Nicholas”. Pero Santa no estaba ahí. Y este, mis amigos, es el punto al que quería llegar.
Sinceramente ¿alguien se acuerda de nuestro Salvador cuando el reloj nos comenta que el día 359 (el 360 en los años bisiestos, como en el 2008), ha llegado?
Él convirtió el río en sangre, caminó por el agua, Él se entregó a los judíos y fue castigado por ellos (lo cual es bastante paradójico ya que era su Rey), Él cargó una cruz a sus espaldas para luego ser clavado en ella, resucitó y realizó otros milagros de los cuales no estoy enterado, ¿y todo por qué? ¿Para que brindemos en nombre de un espíritu gordo vestido de rojo y blanco?
Para muchos, y creo que para todos los que festejan esta fecha, este debería ser un festín en honor a aquél del que la Biblia cuenta tantas aventuras; el brindis debería demostrar agradecimiento a quién mantiene unidas a las personas, el creador de la Fe, nuestro Salvador, Aquél que nos guiará a la felicidad y al Paraíso. Agradecimiento y supeditación; no se pide más.
Por otra parte, para los pesimistas o los de razonamiento un poco más científico, esta es una fecha en la que, según los cálculos, ya deberían entrar en la desesperación. 1975 Navidades han pasado desde Su última promesa y las cosas no mejoraron mucho.
¿El consumismo, la Fe, o la Desesperanza? Razones no faltan para brindar dentro de un rato, lo que falta es un poco autocrítica, porque mientras ustedes cubren sus problemas y congojas con manteles llenos de excesiva comida, iluminan los rincones con luces centelleantes, y observan furtivamente sus paquetes debajo del árbol, hay gente que intenta entender por qué Dios no se acuerda de ellos en su cumpleaños.

Felíz Navidad.


On December 24 2008 Edit







Loading ...