Siento como el beso de la muerte Abandona mi ser y lo deja al desnudo Ante la gloria de Dios.
¿Por cuánto tiempo debo esperar? Ni la muerte ni la vida Me pueden librar de este castigo Que me fue impuesto por querer sentir El control en mis manos.
Tuve el veneno del amanecer en mis labios, Pero no lo supe aprovechar Y ahora quema mis sueños, quema mis esperanzas, Quema lo último que me mantenía vivo, Tu…
El sabor a nada sigue en mi boca, El sentir tu piel es el juego que tiene el destino Junto con mi cuerpo, Juego que mata mi extraño deseo por lo vivo, Por lo muerto, por lo que no puede ser…
Plaga nocturna… ¿Cuando terminarás con esta agonía? ¿Acaso me acompañarás en la eternidad?
El suspiro de esperanza que mantenía mi alma expiró Y ahora me encuentro ante el destino, Tan frío que congela mis lagrimas y encierra mis pecados Para juzgarme ante la corte de ángeles caídos.
Veo el funeral de mi muerte pasar ante mis ojos, Y la alegría que provocabas en mi es el refugio En el cual viven mis sueños, pero ahora Todo está marchito…
¿Hay descanso para almas como la mía? Solo quiero llegar al final Y sentir la luz de la condena diabólica Ante la cual estoy condenado desde el momento de mi despertar.
Siento como el beso de la muerte
Abandona mi ser y lo deja al desnudo
Ante la gloria de Dios.
¿Por cuánto tiempo debo esperar?
Ni la muerte ni la vida
Me pueden librar de este castigo
Que me fue impuesto por querer sentir
El control en mis manos.
Tuve el veneno del amanecer en mis labios,
Pero no lo supe aprovechar
Y ahora quema mis sueños, quema mis esperanzas,
Quema lo último que me mantenía vivo,
Tu…
El sabor a nada sigue en mi boca,
El sentir tu piel es el juego que tiene el destino
Junto con mi cuerpo,
Juego que mata mi extraño deseo por lo vivo,
Por lo muerto, por lo que no puede ser…
Plaga nocturna…
¿Cuando terminarás con esta agonía?
¿Acaso me acompañarás en la eternidad?
El suspiro de esperanza que mantenía mi alma expiró
Y ahora me encuentro ante el destino,
Tan frío que congela mis lagrimas y encierra mis pecados
Para juzgarme ante la corte de ángeles caídos.
Veo el funeral de mi muerte pasar ante mis ojos,
Y la alegría que provocabas en mi es el refugio
En el cual viven mis sueños, pero ahora
Todo está marchito…
¿Hay descanso para almas como la mía?
Solo quiero llegar al final
Y sentir la luz de la condena diabólica
Ante la cual estoy condenado
desde el momento de mi despertar.