Never forget me please
5/17/09
El estrepitoso sonido, que resulto al colgar el teléfono luego de tan deprimente noticia. Camine a oscuras en la habitación, no podía ser mas de las 3 de la mañana, había entrado una llamada muy extraña. Sonó por primera vez y conteste pero nadie respondió, llegue a pensar que no había nadie al otro lado del teléfono pero ahora creo que estaba muy dormido en ese entonces para captar algo. Sonó por segunda vez, creí que era un sueño pero la insistencia del timbre me hizo volver a una semi-realidad. Esta vez escuche una voz que no me parecía familiar.
A lo largo del relato fui despertando y entando en conciencia de la mala noticia. Era el hospital, “Rose había muerto”.
No me parecía algo real, incluso aunque ya estuviera totalmente consiente. Continuando en la oscuridad, fui a la cocina para tomar un vaso de agua, mientras inmóvil permanecía mirando fijo al refrigerador al lado de la entrada. Termine el vaso y subí las escaleras lo más rápido que pude. Recogí descuidadamente unos tejanos y una camisa que había tirado la noche anterior en la silla al frente del escritorio. Sin mucho cuidado me vestí y baje hacia el carro, donde tuve que volver a la habitación por que había olvidado las llaves en la mesita de noche justo al lado del teléfono
El reloj del hospital marcaba las 3:15, y en la recepción se encontraba una señora que no parecía estar muy contenta de trasnocharse por su juramento laboral.
-Disculpe, ¿en qué habitación se encuentra la señorita Woods?- dije con una voz casi muda que me sorprendió al salir.
-¿Es usted algún familiar?
-Sí, soy su hermano
La señora cuya placa decía “Trudie”, reviso los papeles hasta encontrar un formulario y una lista.
-Si puede por favor llene este formulario, lamento informarle que su hermana a fallecido a las 2:34 am , así que necesito que necesito que alguien llene todos sus datos. Entiendo que es un momento difícil, así que por favor tómese su tiempo, puede entrar a verla, estará en la habitación 483 hasta el amanecer cuando se la llevar la morgue-
-de acuerdo… gracias… - fue todo lo que pude decir entre las discusiones mentales que habían surgido en mi cabeza. Mi hermana había muerto a la misma hora en la que había nacido, básicamente, un chiste sádico de la vida. También me preguntaba mientras llenaba el formulario, como rayos las personas que trabajan en los hospitales podían volverse tan frías con el tiempo con noticias como las pérdidas de una vida. No, no llegue a creer que solo fueran los hospitales, todo el mundo se estaba deshumanizando poco a poco.
Cuando termine de llenar el formulario se lo entregue a Trudie con lo que intente que fuera una sonrisa pero creo que me salió como una mueca torcida, pues Turdie respondió con una expresión de sorpresa. Subí al ascensor, y trate de recordar el corredor con todo detalle antes de que las puertas de este se cerraran y me encerraran.
Llegue a la habitación 483 de inmediato, ya había visita muchas veces a Rose esa semana. No podía entender como de lo que parecía ser una recuperación milagrosa pudiera simplemente quedar un cadáver, sin vida, ni rastro de la “recuperación”. Quería explicaciones, claro que sí, pero primero necesitaba verla, primero que todo.
Entre de un solo golpe sin pensarlo, la habitación que parecía cubierta con un resplandor metálico extraño, las ventanas cerradas, una televisión al frente de la cama, y una mesita de noche llena de globos que habían estado acumulándose de mis anteriores visitas y las de los conocidos de Rose. Allí estaba ella, mi pequeña hermana, con un rostro lleno de paz, demasiada paz para este mundo lleno de sufrimientos. Quería decirle cuanto la amaba, y cuán importante había sido para mí, había sido mi más grande amiga desde que tenía memoria, o por lo menos sentido común.
Ella era mi pequeña, mi linda protegida y muñequita de cristal, que ahora pues, simplemente se había roto y no podía creerlo. Apenas y veía días anteriores cuando me entere que tenían que operarla, haciéndole un trasplante de pulmón. Una operación complicada pero una de las partes más difíciles estaba lista, ya teníamos un donante. Días después de la operación, Rose había estado débil pero, parecía salir adelante, como siempre solía hacerlo, con aquella sonrisa que inundaba de alegría cualquier vida. Ahora esos recuerdos parecían una película que había visto ayer, y que hoy solo podía recordar por diálogos pues las imágenes se habían puesto borrosas.
Torpemente me acerque a ella, seguía visualizando que esa no era una imagen real, sino una pesadilla mas, y que aun seguía dormido. De hecho, todo parecía volverse eso, borroso, un simple sueño, una imaginación.
La habitación con ese brillo metálico, resplandecía más bajo esa forma que parecía imaginaria y de hecho, se estaba volviendo así. Las conclusiones a las que llegue bajo el extraño suceso, fueron solo 2 palabras “no entiendo”. Sentía que las lagrimas corrían por mi mejilla, y llegue a pensar que tal vez eran aquellas