11/7/09
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¿Sabes cuál es mi problema? En mi vida han dicho mi nombre y acto seguido han preguntado: -¿Eso es realmente lo que quieres? Entiéndelo, es como si siempre me hubiesen hecho jugar con las mismas cartas, juego tras juego, y es obvio que no siempre me salía tan bien. Es una realidad distinta, la opción de decidir siempre ha sido un segundo plano, por lo que fuera. Y nunca he tenido que pensar de verdad en lo que yo quería, sino en lo que fuera mejor para quien fuera. No soy tan real. Es complicado si lo piensas así, si te pones en mi piel. Cuando te sabes de memoria las cartas siempre es más fácil jugar, ¿y ahora me cambian las cartas? ¿Es eso lo que quiero? Por eso me siento pequeño, por mi miedo a los cambios, por mi pánico que mis pies no toquen el suelo. El problema y la solución llegan contigo, tú me haces real.
Porque ayer salí a la calle con la camiseta al revés y porque probablemente pasado mañana la cabeza se me irá en otras cosas y la memoria se me irá disolviendo como sudor en el agua, como un suspiro al viento. Nuevas imágenes se sujetarán en donde antes estaba el tiempo, aquel que perdí esperando, imaginando, creyendo. Lo presiento, lo noto, lo rozo. No recordaré nada y me quedaré en silencio, borracho de intenciones, encajado en la inmensidad de mis pensamientos. Otro domingo más, en el que pareceré un despistado como tantos y colgare este disfraz humano en algún lugar, para olvidarme, para limarme. Lo quiero, lo espero, porque deseo detenerme en las extravagancias que por años dejaron de importarme, mañana diré algo y estaréis lejos para escucharlo y me sentiré seguro y orgulloso, con la frente en alto, con las manos sueltas, con la exactitud de mi soledad y mis números, con su sutileza. Porque pienso ser veinte veces más egoista. Veinte veces más cauto. ¿Qué esperabais?
Live forever